Reviews

Press for every engagement since 2005, newest first. The full record, with or without reviews, is under Career.

2024

Maria Stuarda

TRAGEDY OF A QUEEN A Vocal Operatic Feast Lisette Oropesa triumphs as Maria Stuarda in Madrid 2024

Oropesa has made one of the greatest efforts of her career to fulfill the part and the result has been a total success. Her beautiful and sweet voice, added to her impressive high notes, and her devoted portrayal of the ill-fated, courageous character, helped especially in the low notes. As a result, it was a  memorable rendition. When she was on stage, one could not take one’s eyes off her. As the final act transcurred, Oropesa raised the bar, and in fact the finale was moving, both in the prayer aria, and in the following scene, where she received spontaneous applause, and in the final cabaletta “Ah, se un giorno”, in which she sang splendidly, closing with a spectacular high note. Once again, she delighted the Madrid audience, which eagerly awaits for her return.

—  Angel Parsifal  •  Opera On Video

Maria Stuarda en Madrid

A cargo de la parte protagonista, la americana Lisette Oropesa bordó una reina católica de apabullante belleza vocal y maestría lírica, con una voz dúctil, homogénea, brillante y una seguridad técnica que, con naturalidad y desparpajo, le permitió ofrecer pianísimos, filados, agilidades y agudos de abrumadora perfección. En la escena, su caracterización de Maria Stuarda fue más frágil, melancólica y doliente que fiera o vengativa. 

—  Daniel Lara  •  Pro Opera

Madrid: travolgente Maria Stuarda

Lisette Oropesa en su papel de María Stuarda logra emocionarte y mucho. Esta soprano nacida en Nueva Orleans y de orígenes cubanos hace gala de una sensibilidad que sobrepasa la del personaje. Los momentos de angustia que vive la reina de Escocia en el desentendimiento y sobre todo de desesperación que vive con la Reina de Inglaterra y que le acaba costando la vida son llevados a cada nota musical que sale de su garganta con verdadera maestría. La suya es un instrumento vocal que ella conoce y domina por eso frasea como lo hace y llega como llega y es que solo alguien con tanta calidad como intérprete puede salir airosa de compartir escenario con la grandeza de alguien como Aigul Akhmetshina mezzosoprano rusa que se apodera de la escena con solo salir.

—  Ricardo Ladrón de Guevara R.  •  Le Salon Musicale

“Maria Stuarda” en el Teatro Real: el duelo de dos coronas bajo la sombra de la tragedia

El papel de María Estuardo, una de las cimas del repertorio belcantista, encontró en la soprano estadounidense (y cubana), Lisette Oropesa una intérprete de gran virtuosismo. Desde su aria inicial, “O nube che lieve per l’aria”, hasta su desgarrador adiós en “Ah! Se un giorno”, Oropesa ofreció una lección de control técnico y profundidad emocional y demostró ser una intérprete de primer nivel. Aunque debutante en este exigente rol, no desaprovechó la oportunidad de desplegar todo su talento. Desde su primera aparición, destacó por la pureza cristalina de su voz, su capacidad para afrontar los agudos con una naturalidad pasmosa y su destreza en los momentos de mayor interacción dramática, como los dúos y conjuntos. Su María es una figura cargada de complejidad: debilitada por años de encarcelamiento, pero manteniendo el temple y la dignidad de una reina, temerosa ante la sombra del Cadalso, pero sin sucumbir a la desesperación. La soprano estadounidense supo encarnar estas dualidades con notable precisión. Especialmente en su confrontación con Isabel su interpretación alcanzó su zenit, con un fraseo cargado de matices y una intensidad casi palpable.

—  Preslava Boneva  •  Madrid Actual

Sobre Maria Stuarda: Donizetti

Los papeles de las dos reinas contrincantes son muy exigentes vocalmente, pero tanto la celosa y fría Isabel I, insegura y temible, en la poderosa voz de la mezzo rusa Aigul Akhmetishina, como la preciosísima voz de María Estuardo en boca de la soprano Lisette Oropesa, mostrando toda la delicadeza y finura del bel canto, estuvieron muy a la altura y el público se rompió las manos aplaudiendo después de algunas asombrosas arias. El papel de la Estuardo es complejísimo por los cambios del temor, la desesperación, la angustia o el despecho. Ambas resultaron portentosas en sus dúos y convencieron por su expresividad y el dominio de sus voces, terminando María antes de llegar al cadalso con la espléndida caballeta. Un reparto de lujo. 

—  Ilia Galán  •  El Día de Soria

MARIA STUARDA à Madrid : après Montserrat Caballé et Edita Gruberova… Lisette Oropesa !

Enfin, Lisette Oropesa triomphe dans le rôle-titre. Le timbre de la soprano américaine présente une fraîcheur étonnante dans la mesure où elle est habituellement le fait de soprani légers, ce que la chanteuse n’est pas : l’aisance de la projection vocale ainsi que de beaux graves, bien assis, la rendent tout à fait légitime dans cet emploi, lui permettant un « Nella pace del mesto riposo » souverain et une confrontation avec Elisabetta pleine d’autorité. Mais c’est bien sûr dans la longue scène finale qu’elle émeut le plus, avec notamment une prière (« Deh! Tu di un’umile preghiera il suono ») de toute beauté, magnifiée par de longs aigus filés chantés piano et pianissimo. Le succès remporté par la chanteuse auprès du public a montré qu’elle marchait dignement dans les pas d’une Montserrat Caballé ou d’une Edita Gruberova, pour ne citer que deux de ses illustres devancières s’étant produites sur cette même scène du Teatro Real, respectivement en 1978 et 2003.

—  Stéphane Lelièvre  •  Premiere Loge Opera

Madrid, Teatro Real: “Maria Stuarda”

Molto pregevole la voce di Lisette Oropesa – uno dei soprani più versatili degli ultimi anni, abbastanza coerente nelle scelte di repertorio – nel ruolo della regina di Scozia: la sua interpretazione conferma le qualità già tante volte apprezzate, nell’emissione ferma, nei trilli, nel vibrato delle parti elegiache e nella dizione, anche se i momenti più concitati non sono esenti da qualche ombra (per esempio, le agilità poco precise). Il pubblico di Madrid le tributa un vero trionfo, anche perché della lunga scena finale, con l’interlocuzione con il coro (sempre molto professionale) e le messe di voce della disperata preghiera, è davvero un’ottima interprete.

—  Michele Curnis  •  GB Opera Magazine

Affrontement de reines dans « Maria Stuarda », et avantage à Élisabeth, au Teatro Real de Madrid

Ainsi lorsque Lisette Oropesa endosse l’habit de la reine d’Écosse, l’on subodore qu’elle n’en a pas complètement les moyens… ce qui va se confirmer. Elle possède, en revanche, un tempérament d’artiste qui lui permet d’oser et d’aller au bout de ses engagements.

Un élément montre bien à quel point Donizetti entendait ménager ces deux sopranos, c’est que la reine d’Écosse apparait au deuxième acte après près de 40 minutes de musique. Oropesa démontre d’emblée les qualités belcantistes qu’on lui connait : la voix est très belle et souple, le legato irréprochable ; le médium et les graves élégants, ainsi que les aigus aériens constituent une indéniable assise pour le rôle. La cavatine d’entrée (« O nube che lieve per l’aria ti aggiri ») est exemplaire, mais la cabalette (« Nella pace del mestro riposo »), si elle est enlevée et si la chanteuse n’hésite pas à tendre son chant à l’extrême, laisse transparaître qu’elle va peiner à vaincre toutes les difficultés du rôle. Le duo qui suit avec Leicester est un très beau moment de belcanto. Mais le moment de vérité arrive inévitablement avec la confrontation avec Akhmetshina et la scène des injures.

Elle tient d’abord dignement tête à la reine et son chant est, en tous points, distingué. Mais le « Figlia impura di Bolena, parli tu di disonore? / Meretrice indegna e oscena, in te cada il mio rossore. /Profanato è il soglio inglese, vil bastarda, dal tuo piè! » (« Fille impure d’Anne Boleyn, tu oses parler de déshonneur ? / Femme indigne et lascive, que ma honte retombe sur toi. / Le trône anglais est profané, vile bâtarde, par ta présence ! ») pourtant émis dans un registre grave parfait, atteint les limites des moyens de la soprano. Elle fait preuve ensuite d’une grande sensibilité dans les scènes de la seconde partie de l’acte deux avec Talbot et elle livre un « Quando di luce rosea » exemplaire, car elle peut là évoluer dans des demi-teintes où elle fait merveille. La scène de la prière, encore fort bien chantée, se heurte, cependant, à une longueur de souffle insuffisante pour assurer la fameuse note à émettre en mode piano sur de nombreuses mesures. Au-delà des limites de la voix de la soprano, la scène finale montre le total engagement d’une artiste qui, une fois de plus, a joué de son intelligence pour surmonter les écueils.

—  Paul Fourier  •  Cult.news

El suplicio de Lisette Oropesa sacude el Teatro Real

Resulta embarazoso asistir al sacrificio de Lisette Oropesa en la comodidad de la butaca. Y no solo porque el papel de Maria Estuardo la conduce al patíbulo en la escena final, sino porque la ópera homónima de Donizetti implica un martirio a fuego lento que exige virtuosismo vocal, resistencia física, fortaleza psicológica y credibilidad artística. No se baja del trapecio un solo instante la soprano estadounidense (y cubana). Las arias y los dúos se eternizan. Pero nunca yerra ni desfallece. Al contrario, la diva reacciona con insultante autoridad y excelencia técnica. La belleza del timbre y la afinidad al repertorio predisponen un estado de gracia que convierte el tormento en una experiencia mística. Lisette Oropesa llega a levitar. Y finaliza cada escena, cada cuadro, exhibiendo un sobreagudo valiente y descarado cuya inversosimilitud atraviesa como un estilete el cielo del Teatro Real.

—  Rubén Amón  •  El Confidencial

‘Maria Stuarda’, meretriz y bastarda

Oropesa desentrañó la extrema dificultad del rol con argucia belcantista, midiendo el rol con precisión y prudente para llegar al final catártico con las fuerzas suficientes. La voz responde con elasticidad y buscando los colores de un timbre todavía acostumbrado a roles más ligeros. Un trabajo loable que ganará con cada función en otro triunfo personal para Oropesa, quien vive un momento determinante de su estelar carrera a la búsqueda de ampliación de repertorio.

—  Jordi Maddaleno  •  La Vanguardia

Donizetti y el belcantismo de altas esferas

Excelsa, en su languidez y penumbra, la entrada en escena de Oropesa camino del cadalso. A estas alturas del libreto, Donizetti ya se ha puesto muy funesto. Ya no hay reconciliación que valga. La soprano de Nueva Orleans siguió deleitándonos en sus tramos finales con esos recitativos sublimes y conciliadores. Es la propia Stuarda quien canta su elegía antes de entregar su cabeza. Entereza y desesperación contenida en un enésimo y último tour de force actoral y vocal de Lisette Oropesa, a cuyo nuevo rol vaticinamos larga vida más allá del catafalco del Teatro Real. Salvó la cabeza in extremis, Dios quiera que también las cuerdas vocales.

—  Joan Estrany  •  Dece Notas

MADRID / Una ‘Maria Stuarda’ imperdible

Lisette Oropesa estuvo fabulosa, técnica e interpretativamente. Maria es un papel de tesitura central y en principio me parecía que la voz de la Oropesa, por lo que la había visto hasta ahora, tendía más hacia el registro agudo. Pues bien, tuve la impresión de que su voz está evolucionando hacia otros derroteros, y no es ajeno a ello el trabajo de la artista. El pasaje hacia registro inferior está muy trabajado para dar sonoridad a esta franja de la voz manteniendo homogeneidad en el instrumento. 

—  Ricardo de Cala  •  Scherzo Magazine

Una Maria Stuarda clásica brilla a través de un gran elenco en el Teatro Real

El reparto era prometedor en tal sentido, sobre todo por las dos damas protagonistas del drama. Lisette Oropesa debutaba en el rol aunque hoy en día es un valor seguro en el panorama operístico y no desperdició la ocasión para mostrar sus cualidades. Desde la primera escena, brilló por su limpidez en la emisión de la voz, su facilidad para alcanzar las notas altas, su versatilidad para los dúos y los conjuntos. Musicalmente fue brillante a lo largo de la representación, arrancando numerosas ovaciones como en "Deh, tu di un'umile preghiera", con un excelente control del fiato. Dramáticamente, es un personaje complejo: debilitada por el encarcelamiento, pero sin abandonar su orgullo de reina, aterrorizada por la perspectiva del patíbulo, pero sin perder la dignidad, la soprano estadounidense reunió eficazmente esas dos facetas aunque tal vez faltó algo de carácter en el momento en el que se rebela contra Isabel. 

—  Leonardo Mattana Ereño  •  Bachtrack

Nueva producción de 'Maria Stuarda' en el Teatro Real, con Lisette Oropesa, Aigul Akhmetshina e Isma

Frente a este torrente vocal, Lisette Oropesa, que debutaba en el papel, terminó por convertirse en una secundaria de lujo. Las cualidades que la han llevado a la fama brillaron también en su Maria Stuarda: el exquisito control de las dinámicas, el legato impecable que lució en la “Preghiera”, sus sobreagudos cómodos y un alegato final cargado de sensibilidad y encanto. Su interpretación enamora, y su canto conmueve profundamente. 

—  Juan José Freijo  •  Platea Magazine

Lisette Oropesa, a former Queen of Scotland at the Royal Theatre

La ópera pertenece, como muy bien anuncia el programa del Teatro Real, al llamado belcantismo, oportuno recordatorio que aquí llega en todo su significado, algo más complejo de lo que puede parecer. Para que se manifieste en todo su esplendor el canto tiene que ser efectivamente bello, lo que en esta ocasión se logra plenamente gracias a la excelsa interpretación de la soprano Lisette Oropesa, en una reina de Escocia ante la que sucumbimos no tanto por lo que dice sino por lo que transmite Donizetti a través de su privilegiada voz y de su sutil y penetrante arte interpretativo. Un alma femenina que recuerda, se queja, se rebela con b y se revela con v como un ser humano vivo y próximo. 

—  Álvaro del Amo  •  El Mundo

Maria Stuarda’ llega al Teatro Real y lo sórdido se vuelve sublime

Lo mejor de la noche continuó hasta el final de la ópera. Donizetti compensa admirablemente lo sórdido con lo sublime, pero necesita una artista vocal con el talento, la expresividad y la fortaleza de Lisette Oropesa. La soprano estadounidense de origen cubano coronó una impresionante evolución psicológica desde la confrontación violenta hasta la elevación espiritual con 25 minutos de canto excepcional. Su interpretación de la bellísima D’un cor che muore, que estuvo a punto de ser arruinada por un móvil, fue el número más emotivo y lo coronó con sublimes filados. Pero no se quedó atrás su maestoso final Ah! se un giorno da queste ritorte con un exquisito affrettando y el añadido de un cegador re sobreagudo final, antes de poner su cabeza sobre el tajo y que viéramos al verdugo alzar el hacha. Oropesa también brilló en su cavatina del primer acto, con un exquisito fraseo, y exhibió un virtuosismo descollante en la cabaletta que adornó con gusto en la repetición.

—  Pablo L. Rodríguez  •  El Pais

Maria Stuarda, ¡gracias Lisette!

Oropesa acierta en su página de entrada “Oh nube! che lieve per l'aria t'aggiri” y sabe dar sentimiento en “Di un cor che more”, ya dentro de lo que Donizetti bautizó como “el aria del suplicio” al final de la ópera, para terminar a lo grande en la cabaleta “Ah!, se un giorno de queste ritorte”. Seguridad en el registro agudo -una nota calante no desmerece-, la claridad en la emisión y el impulso sentimental, cantando sí, pero también interpretando. Vuelvo al inicio, en esa escena final sentí una emoción que no vivía desde hace mucho tiempo, llegando a aflorar las lágrimas. Por un momento, cerrando los ojos, se volvían a escuchar intenciones y armas de Caballé y, volviéndolos a abrir, incluso llegué a verla en la escena. Créanme que eso es un gran mérito de Oropesa, por cierto residente ahora en Madrid con piso en la Latina.

—  Gonzalo Alonso  •  La Razón

'Maria Stuarda': La muerte es el destino supremo

Es entonces cuando la soprano estadounidense de origen cubano Lisette Oropesa coloca al personaje en una posición vocalmente indiscutible, grande, también orgullosa en su propia seguridad. Las irisaciones abundan desde la primera escena en la que se muestra reflexiva y frágil. Oropesa ofrece ahí una voz todavía luminosa que hace muy difícil adivinar la transformación posterior: la humillación durante el encuentro con Elisabetta; la resignación y la convicción que logra en la gran y siniestra última escena. El sentido poliédrico que implica la interpretación de Oropesa tiene mucho que ver con el proyecto escénico de McVicar quien vuelve a demostrar sus cualidades de ilusionista reinventando el tiempo histórico gracias a la especulación que propone el estupendo vestuario hecho en colaboración con Brigitte Reiffenstuel y la minuciosa iluminación de Lizzie Powell.

—  Alberto González Lapuente  •  ABC.es

Maria Stuarda en el Real: tres horas de emocionante belleza

Oropesa, muy querida por el público en Madrid, es una grandísima soprano lírica que ha ido madurando y ensanchando su voz a lo largo de su carrera, manteniendo la limpieza y transparencia de su canto, un fiato apabullante y un característico vibrato tan personal.

—  Jean Valjean  •  El Español

Lisette Oropesa se corona (de nuevo) como reina con 'Maria Stuarda' en el Teatro Real

Ya en el segundo acto fue Oropesa quien ya terminó de caldear el patio de butacas con su allenta il pie… Oh nube che lieve, el aria y cabaletta con las que sale a escena. Limpia, perfecta, delicada, ingenua, exquisita… Ahí puso las cartas boca arriba, en tercer acto, ya en el patíbulo, con un dominio del legato propio de la grandísima cantante que es. ¡Menudo tercer acto nos regaló!

—  Nacho Fresno  •  Shangay

'Maria Stuarda', estreno de lujo en el Teatro Real

Para este duelo a muerte entre la reina católica y la anglicana, doblado por el enfrentamiento a causa de un hombre, el Teatro Real presentó un reparto de campanillas, de los mejores que se pueden escuchar hoy en día. Lo encabeza Lisette Oropesa, en estado de gracia, con una voz limpia, luminosa, con un control perfecto de la respiración y un hermoso fraseo, que hace posible unas agilidades sin fallos, pianísimos y filatos fuera de serie, muy en particular en su conmovedora actuación durante la famosa preghiera del último acto. 

—  José María Marco  •  Opera Actual

Una noche en la corte de Isabel, la ‘bastarda’

Con una dirección de actores detallista, la soprano Lisette Oropesa debutaba en el exigente rol de Stuarda, su primer Donizetti dramático. Y aunque no fue la apoteosis belcantista, dio credibilidad a la reina que se humilla y se enoja, la incauta que insulta a la monarca para, después, encaminarse al suplicio, la redención y la resignación.

—  Maricel Chavarría  •  La Vanguardia

Recital

Una leccion de estilo

Lisette Oropesa abordó con inteligencia y maestría los retos presentes en el programa, que no fueron pocos. Se desempeñó con gran presencia y excelente línea vocal en toda la tesitura, abordando con solvencia las melodías, texto y partitura, en un repertorio de gran lirismo plagado de dificultades, con exactitud en la afinación y certeza en los expuestos melismas del exigente repertorio francés, o ejecutando los fuegos artificiales del  Merci, jeunes amies de las Vísperas Sicilianas y sus arriesgados glissandos y filatos con precisión y fidelidad de estilo, haciéndonos sentir, además, toda la sonoridad de sus orígenes cubanos en las dos propinas, la habanera Madre de mis amores de Monte Carmelo de Moreno Torroba y la romanza de María la O,  de Lekuona.

—  Juan Carlos Murillo  •  Klassik Bidea

Crítica: ¡A sus pies, señora! Recital de Lisette Oropesa en Bilbao

Durante ciento doce intensamente luminosos minutos (no están contabilizados los veinte de descanso) esta mujer, con abuelos castellanos y catalanes, desgranó -dicho sea con toda objetividad y subjetividad- toda una lección de lo que es el canto bello en su más pura acepción. Ha consolidado un status vocal pleno en la tesitura de soprano lírica de coloratura (se le escucharon ciertos ligeros efluvios hacia el canto spinto) y así lo dejó plasmado en el programa -muy bien diseñado- que desgranó para el común gozo mostrado mediante unánimes ovaciones y ‘bravos’.

—  Manuel Cabrera  •  Beckmesser

Lisette Oropesa en Bilbao

Lisette Oropesa regaló como primer bis la pieza de la zarzuela Monte Carmelo ‘Madre de mis amores’, deleitándonos con un dominio absoluto de las agilidades, posicionándose como una de las mejores sopranos de coloratura de la actualidad. La gala terminó con un segundo bis del maestro Ernesto Lecuona, la romanza ‘María la O’, que puso en pie a los espectadores que abandonaron la sala de conciertos de Bilbao con la sensación de haber escuchado a una cantante excepcional a la que desean volver a escuchar con una ópera en las próximas temporadas de ABAO. 

—  José Nogueira  •  Pro Opera

Lisette Oropesa, virtuosismo vocal

Nos gustó mucho el melismático bolero de Delibes en el que exhibió todo tipo de escalas, picados y sostenidos gorgoritos y una inmaculada afinación. En la segunda mitad, como belcantista de depurada técnica, la jovial soprano atrajo la atención con el aria de la ópera L´Elisir D´Amore de Donizetti y sobre todo, en la difícil canzonetta «La Primavera» de Mercadante. Sin duda, Lisette Oropesa se movió a sus anchas en las piezas más ligeras, en las que su voz se adentraba con absoluta seguridad en los filados etéreos y en el dominio del registro agudo.

—  Nino Dentici  •  El Correo

Recital

À Genève, Lisette Oropesa en récital

Dès les premières notes ravéliennes de la Chanson espagnole (extrait de Quatre chansons populaires), on retrouve une Lisette Oropesa à la voix bien structurée, sans grands effets, dotée d'une grande maîtrise du volume sonore. Dans sa Vocalise en forme de habanera, on se plait à entendre l'impeccable et époustouflante technique vocale de la soprano, la légèreté du timbre et l'aisance des vocalises. Puis avec Les filles de Cadix de Léo Delibes, la voix se colore soudain d'accents inattendus d'un chant légèrement voilé à l'instar des interprètes du siècle dernier.

—  Jacques Schmitt  •  ResMusica

Lisette Oropesa, de Genève à Cadix et Cuba

Un menu conséquent en somme, que la soprano vedette dévore avec un appétit qui semble plus que jamais venir en chantant. L’interprète confère à chaque mot tout son sens, à chaque émotion tout son poids, qu’il s’agisse d’évoquer l’amour, la peine, le rêve ou le regret. De cette Andalousie dont il est d’abord question, l’artiste restitue la chaleur et l’âme, dansante et enivrante, d’une voix aussi large que les jardins de l’Alcazar, avec un timbre aussi chaud et fleuri qu’une rue du vieux Cadix. Il y a aussi ce soleil, éclatant, qui émane d’aigus hardis mais tout en maîtrise, ici triomphaux, là presque susurrés, mais toujours d’une implacable tenue sonore. Le public s’en délecte, applaudissant après chaque mélodie cette artiste n’hésitant pas, à l’occasion, à esquisser quelques pas de danse chaloupés.

—  Pierre Géraudie  •  Olyrix

Recital

Crítica: Recital de Lisette Oropesa y Ken Noda en el Carnegie Hall

El cierre de la primera mitad con “Merci, jeunes amies” de Les vêpres siciliennes de Verdi fue quizás uno de los momentos más logrados de la primera mitad de la velada. El aria requiere de un artista excelente en lo vocal y lo interpretativo, y son muchos los aficionados que tienen las versiones de cantantes legendarias del pasado como referencias acaso inalcanzables para los cantantes de hoy. No obtante, Oropesa demostró que es una de las mejores cantantes de hoy, supo mostrar la ambigüedad emocional del personaje de Hélène, y no perdonó sus famosos sobreagudos, trinos y grupettos. El resultado convenció plenamente al público de Nueva York.

—  Carlos J. López Rayward  •  Opera World

A Rare Recital by a Rare Voice

The opening song, Rossini’s “L’invito” from Les soirées musicales, embodies a plea to a distant lover to come and join the singer, but here it functioned as a compelling invitation to an evening of vocalism by demonstrating the gorgeous state of Oropesa’s soprano. The lovely purity and resonance one remembers from performances here are coupled with greater fullness and depth of tone, which enhance her interpretations of the lyrical operatic repertoire and may one day lead to more dramatic fare. In any case, the flowing middle section of “L’invito” sounded especially luscious.

—  George Loomis  •  Musical America

Castanet diva

One of the striking features of the program was how quickly and seamlessly Oropesa could turn on a dime from extroverted vocal display to quiet introspection or sensuous languor in the more serious song selections. The timbre would morph from diamantine brilliance to a darker silver tone with a cool luster depending on the music.

—  Eli Jacobson  •  Parterre

Mozart Requiem

Requiem de Mozart recueilli au Théâtre des Champs-Elysées

Enfin, Lisette Oropesa déclame avec un solide legato, une prononciation impeccable et une égalité dans les registres, de longues phrases incarnées et défendues avec une émotion palpable, notamment son entrée et sa partie conclusive où la salle frémit avec elle de l’intensité du moment et de la gravité d’un texte musical aussi impérissable.

—  Philippe Scagni  •  Olyrix

Manon

La Manon referencial de Lisette Oropesa y un sensacional Gaffigan deslumbran en Les Arts

Oropesa impresiona en su matizada y amplísima, a la vez que contenida, gestualidad siempre sin afectación, en su capacidad para moverse por las tablas, para seducirnos visualmente, para que empaticemos con ella con un rol de los más extensos de todo el repertorio operístico, pues está en escena en los cinco actos, transitando desde la ensoñadora felicidad que transmite en Je suis encore tout étourdie, a la despedida de un mundo en el que fue feliz Adieu, notre petite table o en plena efervescencia de frivolidad «Je marche sur tous les chemins».

Vocalmente es una de las grandes sopranos líricas del momento, si bien aborda con suficiencia la coloratura. Sin embargo, todavía me parece más interesante su zona media y el ataque al agudo es verdaderamente extraordinario.

—  Joaquín Guzmán  •  ABC.es

Manon se apellida Oropesa

La producción del Palau valenciano ha encontrado en Lisette Oropesa a la intérprete ideal, dominante y arrebatadora como la compleja heroína, que padece y goza a la vez de las dolorosas delicias de la pasión amorosa y de los deleites del lujo, delicias y deleites perfumados, envenenados por el áspero sabor de la traición. 

—  Álvaro del Amo  •  El Mundo

Manon y compañía

Oropesa se encuentra en plena forma. Se adaptó a todos los registros emocionales que demanda el personaje (inocencia, frescura, picardía, deseo, duda, melancolía, derroche, miedo, arrebato, orgullo, resignación, consunción...) con unos poderosos medios vocales y notable presencia escénica. Segurísima en todos los registros, homogénea, sutil y carnosa, determinante, matizada con exquisitez, siempre oxigenada, su voz fue un lujo que cubrió todos los rincones de la sala principal de Les Arts. En algún momento pensé que un bis estaba a punto de caer. Estas cosas no se sabe bien por qué, a veces pasan y otras no (bueno, en ocasiones sí que se sabe).

—  Rafael Díaz Gómez  •  Mundo Classico

Palau de Les Arts 2024-25 Review: Manon

Lisette Oropesa portrayed the title role. She possesses a round velvety timbre whose middle range has expanded and gained in depth and projection. Her entrance aria,”Je suis encore tout étourdie” showed her strong round sound and her fine bel canto technique. Her voice’s soaring pianissimo rises to a high B flat and in the cadenza presents in the middle of the piece which demands a fast scale up to a high E

—  Mauricio Villa  •  Opera Wire

Crítica: ‘Manon’ en Les Arts de Valencia con Lisette Oropesa y Charles Castronovo

Sin duda alguna, la estrella de la velada fue la Manon, interpretada por la soprano estadounidense Lisette Oropesa, que ya dejó un dulce sabor de boca tras el magnífico recital  ofrecido en la temporada pasada, sobre este mismo escenario. Oropesa ha cantado este exigente papel de forma intachable. Su nítido timbre se mantuvo homogéneo en todo momento, y la voz estaba tan bien apoyada que parecía surgir sin el más mínimo esfuerzo. La afinación fue impecable, y la parte actoral estuvo bastante conseguida.

—  Pedro Valbuena  •  Opera World

Lisette Oropesa canta "Manon" en Les Arts de València

Lisette Oropesa, quien cantaba la protagonista por segunda vez, la primera en Europa, tras debutarla en el Met de Nueva York justo antes de la pandemia. La suya es una interpretacción de ensueño, ya no sólo por el instrumento, que está en plena forma, sino por el arte y la inteligencia puestos a su servicio y el carisma que derrochó en cada una de sus escenas. El canto sul fiato, los filados y ornamentos a piacere... presentaron ya una página de salida Je suis encore... de absoluta belleza, rematada por el Obéissons quand leur voix appelle del tercer acto, mucho más conocida para el público, que le regaló la mayor ovación de una noche a gran altura.

—  Gonzalo Lahoz  •  Platea Magazine

VALENCIA / Lisette Lescaut es Manon Oropesa

Como Manon, el arte de Oropesa es voluble y versátil., además de directo, fresco y joven. Sin recovecos ni medias tintas. Empapado de pasado y sin reserva a la incertidumbre del futuro. Manon en cuerpo y alma. La soprano se metió en la piel del personaje y en su vocalidad compleja. Genuina y única. Diferente a Janine Micheau, a Victoria, a Cotrubas y a tantas otras grandes Manon de la historia, pero cercana al mismo olimpo. En el segundo acto afrontó el aria más célebre de la ópera, “Adieu, notre petite table”, con transparencia, nostalgia e impecable pureza vocal, en contraste con un “Je marche sur tous les chemins” (tercer acto) redondeado con gracia y sabores dieciochescos en la famosa gavota “Obéissons quand leur voix appelle”, cuando retoma las jóvenes alegrías del amor y la juventud.

 Manon Oropesa. Cubana, estadounidense y, sobre todo, tan francesa como la música de Massenet.

—  Justo Romero  •  Scherzo Magazine

Lisette Oropesa deslumbra con una Manon de referencia

Lisette Oropesa, y la soprano estadounidense no defraudó; pocas cantantes cuentan con una voz tan idónea para el papel como la suya. Posee las agilidades y sobreagudos que exige el personaje y que buena parte del público espera; pero Manon no es un papel para una soprano ligera, ya que necesita de una cantante con un centro carnoso para poder desplegar todos los colores que un rol tan amplio y complejo necesita; Oropesa no solo lo tiene, sino que lo sabe explotar. De esa forma logró plasmar cada situación dramática, utilizando para ello solo el canto y sin tener que recurrir a ningún efecto de tipo verista fuera de estilo. El mejor ejemplo fue el patetismo que consiguió en el último acto. A eso hay que unir en despliegue escénico insuperable, porque la soprano se entregó a la producción de Vincent Huguet encarnando el personaje en todas sus dimensiones.

—  César Rus  •  Opera Actual

La soprano Lisette Oropesa reina como Manon en Les Arts

La soprano estadounidense de origen cubano no defraudó en su debut europeo con este complejo personaje de Massenet, el pasado jueves 3 de octubre, en Valencia. Fue una inauguración de lujo de la temporada 24/25 en el Palau de Les Arts que coincidió, el día anterior, con el reconocimiento de Oropesa como mejor cantante femenina en la gala de los International Opera Awards celebrada en Múnich. La cantante cautivó al público desde su primera intervención, en el aria Je suis encore tout étourdie, con exquisitas coloraturas añadidas a sus carcajadas, después de fascinar con su fraseo de la inicial resignación a entrar en un convento.

Una caracterización de la inocencia y la sensualidad tan corpórea como flexible y natural. La prosiguió en Voyons, Manon o, ya en el segundo acto, en la bella Adieu, notre petite table. Cosechó la mayor ovación de la noche tras cantar una refinada y virtuosa gavotte del cuadro de Cours-la-Reine, en el tercer acto, que salpicó de brillantes sobreagudos. Pero lo mejor de la noche lo escuchamos poco después, en el irresistible N’est-ce plus ma main del cuadro de Saint-Sulpice, donde convence a Des Grieux de que renuncie a los hábitos con un excepcional legato y maravillosos filados.

—  Pablo L. Rodríguez  •  El Pais

Lisette Oropesa, carne y alma de Manon

Manon en “los locos años veinte”. Art déco. Las Kardashian. “Una de las pocas óperas en la que el hombre es la víctima y el tenor no es celoso”. Más allá de la palabrería, elucubraciones, interpretaciones y reinterpretaciones escénicas, del regreso de la ópera Manon de Massenet al Palau de Les Arts -ya se escuchó en 2010, en tiempos de Helga Schmidt- queda la esencia de una de las grandes óperas del repertorio; es decir, el canto y su base sinfónica. Fueron precisamente la soprano cubano-estadounidense Lisette Oropesa y la Orquestra de la Comunitat Valenciana los genuinos triunfadores de una función de contrastes y nivel, convertida en inolvidable por el canto y la expresión excepcional de la diva y una orquesta que tocó, cantó y sonó maravillosamente toda la noche bajo el gobierno efectivo de su titular, James Gaffigan.

Desde los primeros momentos, -“Je suis encore tout étourdie”-, la Oropesa dejó enunciados los perfiles expresivos y vocales de un personaje que le va como anillo al dedo. Musical y dramáticamente. A pesar de su poderosa personalidad, y de su condición de figura puntera de la lírica actual, en su interpretación fue solo Manon, la genuina y única. No hizo de Manon: fue la propia Manon la que el jueves, cantó y actuó en la escena inmensa del Palau de Les Arts. Tal fue su entrega, identificación con el personaje y médula vocal de un papel marcado por figuras legendarias de la ópera, con Victoria de los Ángeles a la cabeza. Oropesa, que debutó el rol en 2019, en el Metropolitan de Nueva York, incorpora su nombre a la nómina selecta de las mejores Manon que fueron y son.

Cantó desde el alma, otorgando sentido y expresión a cada palabra, a cada sílaba, a la evolución de una casi niña de 16 años, caprichosa y Lolita, que tras cinco actos y seis escenas concluye convertida en una heroína del amor y la libertad. Y fue esa transición difícil, desde la ingenuidad y la frivolidad a la pasión que es capaz de aparcar todos los sueños y anhelos de antaño para dejar que el amor imponga su ley en tiempos difíciles y contra cualquier conveniencia, la guía que marcó una noche en la que ella fue absoluta protagonista. El abismo entre la jovencita caprichosa y la heroína que cierra la historia con esa frase intensa y sencilla que sale de sus labios agónicos: “Et c’est là l’histoire de Manon Lescaut”.

Antes, momentos tan memorables como cuando en el segundo acto entona el aria más célebre “Adieu, notre petite table” con sutileza vocal transparente y cargada de efusión y nostalgias; o el contraste, en el frívolo tercer acto, con un “Je marche sur tous les chemins” redondeado con gracia y sabores dieciochescos en la gavota “Obéissons quand leur voix appelle”, donde retoma las jóvenes alegrías del amor y la juventud... Como Manon, el arte de Oropesa es voluble y versátil, fresco y joven. Atrevido y decidido. Impregnado de pasado y abierto a la incertidumbre del futuro. Y, como su hermana Charlotte (Werther), sin recovecos ni medias tintas.

—  Justo Romero  •  Levante

Oropesa arrasa en su viaje del convento a los cabarés de Josephine Baker

Triunfó la diva estadounidense en este debut europeo en el personaje. Está viviendo un momento dorado, y eso se notó en la evolución del rol. Delicada, frágil, de voz suave y exquisita en sus pianissimo para proyectar, sobre cada esquina del imponente Palau de Les Arts, el drama de que está “aturdida, sorprendida” en el primer acto, antes de descubrir que hay otra vida muy diferente a la que el destino, y sobre todo su primo Lescaut, ha programado para ella.

Desde ese momento, no deja de crecer, pasando de ese recogimiento del primer y segundo acto (sublime en su Adeu, notre petite table) a la coloratura (brillante, chispeante, fresco y descarado su Je marche sur tous chemins) del tercero. Y así durante las más de tres horas de música que tiene que afrontar en este viaje del recato a las florituras musicales, en una obra tan complicada como imposible.

—  Nacho Fresno  •  Shangay

El Palau de les Arts de Valencia aclama la Manon de Lisette Oropesa

Porque no es menor el hecho de que 'Manon' de Massenet derive buena parte de su fama al conglomerado de bellas melodías que aquí es escuchan muy bien perfiladas por Lisette Oropesa, protagonista absoluta de la reposición. Puestos a elegir un matiz de su actuación merecería la pena destacar la facilidad con la que describe el personaje desde la ingenua alegría de su 'Je suis encore tout étourdie', pasando por el reflexivo lamento en 'Adieu, notre petite table', tan dulcemente expresado; la nobleza de sus arrogantes agudos en 'Je marche sur tous les chemins', y la candidez de su despedida final. Oropesa canta en Valencia su primera Manon europea tras la apoteosis de su presentación en el Metropolitan de Nueva York. Las importantes exigencias vocales del papel tienen respuesta en la facilidad de emisión, la calidad de las medias voces, la delicadeza de los efectos y el dominio del registro agudo. En un concepto eminentemente dulce.

—  Alberto González Lapuente  •  ABC.es

La traviata (Violetta Valery)

WIEN / Staatsoper: „LA TRAVIATA“ – vierte und letzte Vorstellung dieser Aufführungsserie

Lisette Oropesa ist mit ihrem lyrischen Koloratursopran, der sowohl zarte Lyrismen als auch dramatische Ausbrüche mühelos bewältigt, eine ideale Interpretin der Violetta Valéry, die in der Inszenierung von Simon Stone ja keine Kurtisane im Paris des 19. Jahrhunderts ist, sondern eine Influencerin der Gegenwart. Oropesa überzeugt sogar mehr als ihre Vorgängerin in der Premiere dieser Produktion. Man nimmt ihr sowohl die ausgelassene Lebensfreude zu Beginn als auch die Resignation und Verzweiflung über die fortschreitende Krebserkrankung ab.

—  Walter Nowotny  •  Online Merker

Lisette Oropesa jako współczesna Traviata

W roli Traviaty wystąpiła Lisette Oropesa. Śpiewaczka robi ogromne wrażenie w scenach kameralnych, takich jak rozmowa z ojcem Alfreda czy finałowa scena śmierci, gdzie słychać delikatną, melancholijną barwę głosu i bajeczne piana. W pierwszym akcie słynna „E strano!…Ah, fors’è lui…Sempre libera” była popisem technicznej biegłości i koloraturowej sprawności, szkoda jednak że przerwana została w środku przez owacje publiczności, co zakłóciło stopniowe budowanie przez artystkę napięcia.

—  Magdalena Grzybowska  •  Opera Lovers

Die verruchten Opernmädchen sind hier die Stars!

Erst recht, wenn die „Traviata“ unserer Tage auf der Bühne steh: Lisette Oropesa ist mit ihrem herrlich leuchtenden Zaubersopran und ihrem intensiven Spiel einfach eine Wucht zwischen Koloraturfreuden und zu Tränen rührendem Sichen und Sterben.

—  Stefan Musil  •  Kronen Zeitung

"La Traviata": Betörender Seelengesang in der Wiener Staatsoper

US-Sängerin Lisette Oropesa begeistert in Simon Stones Inszenierung an der Staatsoper.

Diese aber geraten in den Hintergrund, wenn eine Sängerin wie Lisette Oropesa als Violetta Valéry auf der Bühne steht: Sie verkörpert glaubwürdig diese junge, heutige Frau, die schicke Partys feiert, per SMS kommuniziert und dabei betört sie mit ihrer famosen Stimme. Denn sie verfügt über einen lyrischen Koloratursopran. Fulminante Ausbrüche sind bei ihr genauso möglich wie atemberaubende Lyrismen, feines, zartes Vibrato. Zuweilen erinnert die in New Orleans geborene Amerikanerin an Ileana Cotrubas.

Wenn sie nach dem Fest im ersten Akt durch Stones Paris wandelt, und ihr „Sempre libera“ intoniert, ist das von einzigartiger Wahrhaftigkeit. Mit ihrer brillanten Technik changiert sie mit Eleganz zwischen Ausdruck und betörendem Seelengesang.

—  Susanne Zobl  •  Kurier

„La Traviata“ an der Staatsoper: Diese Violetta überragt alle

Lisette Oropesa beweist sich an der Staatsoper als eine der Diven unserer Zeit. Juan Diego Floréz als Alfredo gefällt mit Gefühl.

a tut es wohl, wenn man eine subtil agierende Darstellerin wie Lisette Oropesa hat, die dem besonders elegant entspricht. Sie macht die Fotos mehr nebenbei, locker aus dem Handgelenk. Das nimmt dem Plakativen des ersten Akts nicht die Wirkung, ist aber weniger aufdringlich als bei Vorgängerinnen.

Warmes Timbre, brillante Spitzen
Generell ist Oropesa wohl eine der besten Violettas, die man derzeit hören und sehen kann. Wie sie unter der Forderung von Alfredos Vater, auf diesen zu verzichten, förmlich zerbricht, wie sie sich fragil gegen die fortschreitende Krankheit wehrt, wie die Liebe zu Alfredo sich nicht ersticken lässt – das war ganz starkes Singschauspiel. Vor allem aber ließ die gesangliche Gestaltung keine Wünsche offen: Warm timbriert, mit exakten Koloraturen und Phrasierungen sowie brillanten Spitzentönen bewies sie sich als eine der Diven unserer Zeit. Herausragend, mit welcher Qualität sie sowohl die Leuchtkraft für den ersten Akt als auch die Lyrismen für das Folgende aufbringt.

—  Theresa Steininger  •  Die Presse

WIEN / Staatsoper: LA TRAVIATA mit Oropesa, Floréz & Dupuis

Allen voran die mitreißend singende wie auch darstellerisch berührende Lisette Oropesa in der Titelrolle. Die kubanisch-amerikanische Sopranistin bringt alles mit, was für diese Rolle essenziell ist: Eine wunderschöne Stimme, gerade groß genug, hell und fein timbriert, ausdrucksstark und technisch so versiert, dass sie mit eleganter Leichtigkeit anmutig und geradezu schwerelos durch die Kadenzen schweben kann. Sie ist zu zartestem Pianissimo fähig, aber auch in kraftvolle Sequenzen wie in „Sempre lbera“ sattelfest.  Bewundernswert, wie sich Oropesa in den sich ändernden Gefühlswelten verwandeln kann, von verliebter Glückseligkeit im ersten Akt bis zur erschütternden Verzweiflung in „Addio del passato“ und dem letzten Aufflackern des Lebens- und Liebenswillen angesichts des Todes. Darstellerisch überzeugt sie mit ehrlicher, liebenswerter Aufrichtigkeit, nicht mit großen Gesten.

—  Manfred A. Schmid  •  Online Merker

Hamlet (Ophélie)

Hamlet, jak má být. V Salcburku koncertně včetně jednoho ‚showstopperu‘

V koncertním provedení této opery triumfovala v loňském ročníku Salcburského festivalu americká sopranistka Lisette Oropesa. Lze se tedy divit, že letos si vedení letní přehlídky objednalo hvězdnou pěvkyni do další „šílené role“? Určitě ne. Oropesa ve svém pěveckém projevu dokonale spojuje hlasovou lehkost a ohebnost, skvělou techniku a schopnost přesvědčit posluchače, že dokáže pracovat s hlasovým rozsahem a dynamikou, jakkoliv se jí zamane. Sympatická pěvkyně evidentně dělala vše proto, aby v roli Ofélie působila jako disciplinovaná členka celkově velmi vyrovnaného ansáblu, ale málo platné, právě ona vždy dění na jevišti doslova rozsvítila. A její scéna šílenství „Et maintenant écoutez ma chanson … Le voilà! Je crois l´entendre“, kterou si vychutnala sice v koncertní róbě, ale pomuchlaná, rozcuchaná a bosá, to byl skutečný „showstopper“, po němž následoval několikaminutový nadšený aplaus publika. Není divu: tak brilantní kaskádu koloratur, za níž není jen smysl pro efekt, ale i pro drama a celkovou gradaci hudebního čísla, dnešní milovník belcanta opravdu často neslyší.

—  Robert Rytina  •  Klasika Plus

Hamlet konzertant

Die gesamte Aufführung war fulminant und lief durchweg auf höchstem Niveau ab. Musiker und Sänger im Chor und solistisch lieferten Hervorragendes ab. Wenn eine Künstlerin herausgehoben werden sollte, dann wäre dies Lisette Oropesa als Ophélie: Nach ihren Arien gab es nicht nur tosenden Applaus und Bravos, wie bei den anderen Sängern, bei ihr tobte die Felsenreitschule in einer ehrlich-ausgelassenen Begeisterung. Ihre lyrischen Koloraturen, die Flexibilität ihrer Stimme, die Schönheit des Klangs trotz der hohen musikalisch-gesanglichen Anforderungen – besonders in ihrer Wahnsinns-Arie im vierten Akt – berührten tief und waren unglaublich mitreißend.

Da das Publikum nach einigen Minuten nicht mit seinen Beifallsbekundungen aufhören wollte, gab der Dirigent dem Chor das Zeichen zum neuen Einsatz und setzte die Aufführung mit dem fünften Akt fort. Nicht enden wollender Applaus auch zum Schluss.

—  Brigitte Janoschka  •  Berchtesgadener Anzeiger

Salzburger Festspiele verhandeln die großen Fragen

Wenn eine Künstlerin herausgehoben werden sollte, wäre dies Lisette Oropesa als Ophélie: Nach ihren Arien gab es nicht nur tosenden Applaus und Bravos wie bei den anderen Sängern, bei ihr tobte die Felsenreitschule in einer ehrlich-ausgelassenen Begeisterung. Ihre lyrischen Koloraturen, die Flexibilität ihrer Stimme, die Schönheit des Klangs trotz der hohen musikalisch-gesanglichen Anforderungen – besonders in ihrer Wahnsinns-Arie im vierten Akt – berührten tief und waren unglaublich mitreißend.

—  Brigitte Janoschka  •  Mittelbayerische

Salzburger Festspiele: „Hamlet“ – Eindrucksvolle konzertante Wiedergabe

Unglaublich, welche Koloratur-Akrobatik Lisette Oropesa im besten vokalen Sinne bei ihrer großen Arie im 2. Teil hören ließ! Das Publikum geriet aus dem Häuschen.

—  Klaus Billand  •  Opern Magazin

Wo singen doch denken heißt

Anders als Soprane vom oft geschmähten Typus der „Ziersängerinnen“ hat die amerikanische Sopranistin Lisette Oropesa einen samtigen Sopran mit einem dunklen, matt-silbernen Timbre. Ophélies Klage über die erkaltete Liebe Hamlets – „Adieu dit-il, ayez foi“ – tauchte sie einen falb-fahlen, wie von einem matten Schleier umhüllten Klang von Schmerz und Trauer. In der Konfrontation mit Hamlet überzeugte sie durch dramatisches Agieren mit den Mitteln des verbalen Espressivo. Die zehn Minuten lange Szene, in der die in den Wahnsinn geflüchtete (oder getriebene) Ophélie von einer Wassernymphe singt, die Männer in den Tod lockt, gehört zu den berühmtesten Beispielen der Wahnsinns-Arie im 19. Jahrhundert. Welch expressive Spannung in dieser scheinbar dekorativen Musik verborgen ist, hat Maria Callas offenbart. Lisette Oropresa zeigte sich, ohne jede manieristische Anpassung, von ihr inspiriert. Sie führte ihre Stimme ebenso sicher durch Regionen, in denen die Stimme bis zum B und Cis gelangt, wie durch die ohne Zwitscherklänge verniedlichten Koloratur-Kaskaden des Walzer-Abschnitts.

—  Jürgen Kesting  •  Frankfurter Allgemeine Zeitung

Wahnsinnsfrau

Schon lang eine große Fangemeinde hat hier Lisette Oropesa, die nach ihrer umjubelten „Lucia di Lammermoor“ nun eine weitere legendäre Wahnsinnsszene der Opernliteratur gestalten darf. Und auch als Ophelia spart sie nicht mit perlenden Koloraturkaskaden und hell strahlenden Spitzentönen, die das Publikum in einen frenetischen Taumel versetzen und ihr bereits während der Aufführung nicht enden wollende Ovationen bescheren.

Da gibt es keinen Kniff in der Diven-Trickkiste, den Oropesa nicht beherrscht. Und doch würde es zu kurz greifen, ihr Porträt allein auf effektvolle Stimmakrobatik zu reduzieren. Weil sie auch die emotionale Seite Ophelias nie aus den Augen verliert und deren jugendliche Schwärmerei ebenso glaubhaft spüren lässt wie die Verzweiflung in der Todesszene, die sie in zart gehauchte Piano-Phrasen hüllt.

—  Tobias Hell  •  OVB Heimatzeitungen

An all-round triumph

Not surprisingly, Lisette Oropesa’s Ophélie has become one of her operatic calling cards in recent years, with numerous productions to her credit - including last year’s Paris Opera event, in which she starred opposite this evening’s Gertrude, Ève-Maud Hubeaux. The ideal combination of Oropesa’s limpid timbre, technical finesse, and a warmly-winning presence brought anticipated furore and a fully-deserved triumph for the soprano. In keeping with her Hamlet, Oropesa’s interpretation is wonderfully-balanced, moving from her opening Act 1 duet  Doute de la lumière  through Ophélie’s Act 2  lament, Sa main depuis hier n'a pas touché ma main!  to a wonderfully-shaped  Act 2 garden scene, Adieu, dit-il, ayez-foi!  - and further rising to the great drama of Act 3’s trio with Hamlet and Gertrude. The celebrated mad sccene is a natural show-stealer, and Oropesa brought to it quite consummate stage work to compliment an ideal filigran sweep in vocal range and dynamics - deservedly crowning her evening with a thundering ovation from the house.

—  Moore Parker  •  The Opera Critic

THOMAS, Hamlet – Salzbourg

Vrtuosité, légèreté, agilité, bien entendu, mais aussi couleurs dramatiques, endurance, et une grande facilité pour les vocalises, Lisette Oropesa possède tout cela et bien plus encore. Née et formée à la Nouvelle-Orléans en Louisiane, elle sera de retour à Paris dans les Puritains en janvier prochain. Son plaisir d’être en scène, très communicatif et stimulant pour ses partenaires, ajoute encore à sa popularité auprès du public, et c’est incontestablement elle qui, à la fin du spectacle, recueillera les plus spectaculaires faveurs de l’applaudimètre.

—  Claude Jottrand  •  Forum Opéra

Was für ein Wahnsinn

„Aus allen Logen prasselten Blumensträuße und Kränze wie Hagel.“ Hätte das Publikum der Salzburger Festspiele die Blumendeko vom Abendessen mitgenommen, auch Lisette Oropesa wäre wohl unter Blumen begraben worden, statt als Ophelia ins Wasser zu gehen, wie es der zugrundeliegende Stoff von Shakespeares „Hamlet“ vorsieht. Mitten in der Wahnsinnsszene des vierten Akts beginnt man in der Felsenreitschule mit den Füßen zu trampeln, muss sich Oropesa verbeugen, der Dirigent Bertrand de Billy die Fortsetzung der Vorstellung schließlich erzwingen.

Denn die Szene ist in der Tat irre, in den vokalen Anforderungen, die ihr Ambroise Thomas einkomponiert hat, nachdem sich Wahnsinn in der Oper gern in verrückten Koloraturen ausdrückt. Aber auch, weil Oropesa der Wahnsinn ist. Die Amerikanerin ist die momentan führende Sängerin im seltenen Fach des lyrischen Koloratursoprans. Was nichts anderes heißt, als dass sie einfach alles kann: Triller, Skalen, repetierte Spitzentöne von sensationeller Präzision – und dabei auch noch lyrisch klingen, herzwärmend, ergreifend. Faszinierend, wie weich ihre Höhen anfluten, noch faszinierender, wie sie die für die Uraufführungssängerin „nordisch“ angehauchte Ballade eindunkelt, ihr die schillernde Düsternis eines tiefen Sees gibt.

—  Michael Stallknecht  •  Süddeutsche Zeitung

Triumph der Grand Opéra

Königin des Abends: Lisette Oropesa

Und eine überragt sie alle: die amerikanische Sopranistin Lisette Oropesa überflutet als Ophelia Orchester wie Ensembles mit ihrem glitzernden, berückend schönen Sopran, den sie mit atemverschlagender Perfektion in die höchsten Höhen führt.

Beim ohrenbetäubenden Jubel nach ihrer Wahnsinnsarie fürchtet man kurz um die Statik des Hauses und um den Fortgang der Oper.

—  Michael Atzinger  •  BR Klassik

Konzertanter "Hamlet" in der Felsenreitschule: Der Dänenprinz auf Rachefeldzug

Die anspruchsvolle Rolle der Ophélie, die als Hamlets Braut unschuldig in dessen Rachepläne verwickelt wird und als "Verstoßene" im emotionalen Chaos Suizid begeht, liegt Lisette Oropesa gut. Von ihrer einsamen Wahnsinns-Szene mit Wechseln von Liebe zu Zweifeln und Verzweiflung, "À vos jeux, mes amis" als Höhepunkt der Oper konnte man nicht unberührt bleiben. Da hat man sich doch eine szenische Fassung herbeigewünscht, welche der hervorragenden Koloratursopranistin mehr Spielraum geboten hätte. Dennoch: das Publikum tobte.

—  Ernst P. Strobl  •  Salzburger Nachrichten

Shakespeare als große Oper: Umjubelter „Hamlet“ in Salzburg

So wie auch, und ganz besonders, Lisette Oropesa. Wenn sie die Ophélie gibt, dann bleibt die Figur nicht bloß eine gläsern-zerbrechliche Femme fragile: Stattdessen erfüllt die Koloratursopranistin ihre einmal schlichten, dann wieder reich verzierten Kantilenen mit der Fülle und der Wärme einer Liebenden, die auf für sie unbegreifliche Weise enttäuscht wird und daraufhin in den Tod geht. Ein Hauch Cotrubas klingt da im Timbre an, eine Prise Gheorghiu – und doch ist Oropesa eine Diva eigenen Ranges, die ihre leuchtenden Spitzentöne in zartes Piano zurücknehmen kann: Das provozierte Jubelstürme schon nach ihrer Wahnsinnszene. 

—  Walter Weidringer  •  Die Presse

Sein oder nicht sein? Wenn Oper zum musikalischen Thriller wird

Was Lisette Oropesa in dieser Partie leistet, ist fulminant. Virtuos perlen ihre Koloraturen. Das wie goldener Honig leuchtende Timbre ihres Soprans betört in den lyrischen Passagen. Da fehlt nichts. Ihre mit höchster Intensität vorgetragene Wahnszene versetzt das Publikum in Euphorie.

—  Kurier  •  Kurier

Concert

Lisette Oropesa, una estrella en Mallorca

Desde el inicio, la interpretación de Lisette Oropesa fue un despliegue de virtuosismo vocal y técnica impecable; la soprano estadounidense de origen cubano dejó una impresión indeleble en el público, mostrando gran capacidad para abordar tanto la coloratura compleja propia del bel canto como los repertorios más líricos, con una maestría propia del primer nivel operístico. En “Come dolce all’alma mia” de Tancredi de Rossini, demostró un control técnico evidente, con una coloratura cristalina y precisa que realzó la agilidad de su voz. Su gran dominio del fiato, permitiéndole mantener largas frases con una afinación perfecta, quedó especialmente patente en “Oh! Quante volte” de I Capuleti e i Montecchi de Bellini. En el aria “Oh nube! Che lieve per l’aria” de Maria Stuarda de Donizetti, la soprano brilló con una línea de canto elegante y un color vocal homogéneo. Su interpretación de “En vain j’espère” de Robert le diable de Meyerbeer mostró su versatilidad y capacidad para transmitir la complejidad emocional del personaje, siendo recompensada con grandes aplausos por parte del público.

—  Eugènia Gallego  •  Opera Actual

Salvas de virtuosismo en el Festival Cap Rocat: Lisette Oropesa reina en la fortaleza mallorquina

Entre todas estas piezas, todas interpretadas a un nivel sinigual que dejó fascinado a un publico totalmente entregado, destacó Oh, nube! Che lieve per l'aria, de la obra de Donizetti Maria Estuarda, que la soprano interpretará por primera vez en su carrera en el Teatro Real la próxima temporada.

Valga subrayar los bises con los que Oropesa concluyó una velada redonda. Después de volver sobre sus pasos, la soprano tomó la palabra para compartir una información de la que había sido conocedora días antes. Su bisabuela, nacida en la isla de Mallorca, era el último eslabón en unirse a un largo linaje de mujeres ligadas a tierras hispanoparlantes en la familia de la artista.

Con motivo de ese lazo, que continúan la cantante, de origen cubano, y su madre, española de nacimiento, interpreto como colofón final la Romanza de María la O, de la zarzuela del compositor cubano Ernesto Lacuona, Maria la O y, por último, Las carceleras de la zarzuela cómica española Las hijas de Zebedeo.

—  Ángel Mora  •  El Español

Zauber der Klassik: So war das Festival Cap Rocat auf Mallorca

Es war das Vorspiel zu dem Moment, als die Protagonistin des Abends, eine der gefragtesten Sopranistinnen der Welt, die Bühne betrat und bewies, warum ihr Terminkalender so voll ist. Lisette Oropesa verblüffte das Publikum mit einem abwechslungsreichen Repertoire, in dem Meisterwerke von Größen wie Donizetti, Verdi, Bellini und Rossini zu hören waren. Ihre Stimme vereinte die Weichheit von Samt und die angenehme Frische einer Sommerbrise.

—  Mallorca Magazin  •  Mallorca Magazin

Lisette Oropesa brilla con luz propia en la clausura del Festival Cap Rocat

Fue el preludio antes de acompañar, juntos, a la protagonista, una de las sopranos más solicitadas del mundo y que demostró el motivo de su apretada agenda. Hablamos de Lisette Oropesa, quien deslumbró a propios y extraños con un repertorio variado en el que obras maestras de grandes como Donizetti, Verdi, Bellini o Rossini desfilaban por su garganta moldeadas por una voz que une la suavidad del terciopelo y la agradable frescura de una brisa veraniega.

—  P. Pellicer  •  Ultima Hora

Korea Concert

A singing orchestra that presents a feast of sound

The second songs were two Mozart concert arias by American soprano Lisette Oropesa. It was a superb performance combining Oropesa's flawless technique, rich tone, and wonderful accompaniment worthy of an opera orchestra. I thought it would have been great if yesterday's program consisted of only Mozart opera overtures and arias.

—  Gwangyeol Jeon  •  MBN (MSN.com)

Concert with the Metropolitan Opera

Review: Lisette Oropesa reappears at Carnegie Hall with the Met Orchestra

Soprano Lisette Oropesa then took the stage to perform two Mozart arias. The first, "Vado, ma dove?" K. 583, showed her ability to convey the fragility and emotional volatility of Lucilla, the character in the opera “ Il burbero di buon cuore” by the Spanish composer Martín y Soler. Oropesa, who continues to smooth out the rough edges of her vocal line and today offers a more refined and attentive singing, handled the flourishes of coloratura with enormous precision, without shortcuts or hiding places.

In “A Berenice… Sol nascente,” K. 70, the soprano exhibited great vocal control in the recitative, flying over the Met Orchestra, and navigating with ease the technical demands of the aria. The Met musicians, following a very communicative Nézet-Séguin, gracefully drew the brilliance of the “rising sun” that Mozart so vividly illustrated in his music.

Oropesa's interpretation of "A Berenice... Sol nascente," is perhaps superior to the version that was released on the album in 2021, perhaps more mature, and not only stood out for its technical skill, with splendid trills and scales, but also for its solid understanding of the text and music, doing justice to the work of a young Mozart. The singer was praised by the New York public, with four salutes, in an ovation that showed that Carnegie Hall was eager to hear Oropesa again.

—  Carlos J. López Rayward  •  Opera World

Lisette Oropesa/MET Orchestra @ Carnegie Hall

From the moment she began to sing, it was evident that Lisette's is a perfect voice for Carnegie Hall. For some reason, the space is not that cordial to every voice, but Lisette sounded wonderfully vivid: it is a voice with great presence.

In "Vado, ma dove?" the soprano displayed a blooming middle range and low notes of warmth and colour without being pushed. The clarity of tone, her expressive dynamic palette, and some gorgeous piani made the aria a treat to the ear. And her flawless breath control gave aria's final measures an impressive sustained quality.

Mozart wrote "A Berenice...Sol nascente" at the age of 13. After a lively start comes a charming recitativo, followed by a long orchestra passage to introduce the aria proper, in which Lisette's fluency of coloratura was effortlessly displayed. A shift of mood leads on to one heavenly sustained tone and a delicious Oropesa trill.

—  Oberon  •  Oberon's Grove

Lisette Oropesa shines radiantly in Mozart with the Met Orchestra at Carnegie Hall

With her lively and radiant lyric coloratura and formidable acting skills, Oropesa responded deftly to both the character and situation, sensitively conveying Lucilla’s confusion as well as her tenderness.

Displaying extraordinary expressiveness, flexibility, and richness of color, Oropesa created a refined and deeply emotional interpretation of the scena. Singing with intensity and a rich, warm tone that perfectly supported the dramatic situation, she gracefully voiced the long legato lines and effortlessly negotiated the coloratura runs and trills. 

—  Susan Stempleski  •  Bachtrack

Oropesa’s charm balances Brahms’ dark drama with Met Orchestra at Carnegie

Lisette Oropesa, who will join the Met forces on their Asian tour, last appeared at the Met as Gilda in Verdi’s Rigoletto in December 2022. Judging from the reception she received, the soprano has been greatly missed. Although this brief appearance singing two Mozart arias hardly sated her fans’ desire to hear more of her.

The first of the two arias was “Vado, ma dové,” K. 583, which Mozart composed in 1789 for soprano Louise Villeneuve. Little is known of the soprano, except that she was the first Dorabella in Così fan tutte; Mozart write this insertion aria for Villeneuve to sing int Martín y Soler’s Il Burbero di Buon Cuore.

Unsurprisingly, with the passage of time, Oropesa’s lyric coloratura soprano has grown in size and complexity. “Vado, ma dové” was less of a coloratura showpiece for Oropesa than an opportunity for her to display the beauty of her middle range. Her voice was especially creamy and rich in the second section of the aria in which she sang imploring for love to be her guide.

Mozart composed “A Berenice – Sol nascente” K. 70 when he was only 13 as a birthday present to Prince-Archbishop Sigismund von Schrattenbach. The young genius found a congenial patron in the archbishop, as opposed to his successor Hieronymus Colleredo, who famously dismissed him from his service.

“A Berenice – Sol nascente” is a licenza, as opposed to either a stand-alone aria or an insertion. Intended as an epilogue for Giuseppi Sarti’s opera-seria Vologeso, it opens with an extended recitative in praise of Prince Sigismund, which provided another opportunity for Oropesa to display the warmth of her middle register, as well as her flair for bringing words to life.

—  Rick Perdian  •  New York Classical Review

Night of the Queen of the Night

In her early Mozart aria A Berenice, Ms. Oropesa changed colors, played with the words, ripped up and down the scale like a marathon sprinter, and offered a rainbow-colored gift to us all.

(By the way the story that A Berenice was the 13‑year‑old Mozart’s thank‑you letter to Aunt Berenice for a bar mitzvah gift is almost certainly fallacious.)

This was Queen of the Night stuff incarnate. Coloratura, yes, with scales darting past a high D. Yet also tender, with a sensuous legato. Trills worthy of any Classical diva, precise leaps over the octaves. But above all, a care for the words, a change of sounds, a miraculous merger of vocalism and verbal understanding.

—  Harry Rolnick  •  Concerto Net

Celebrating 22 Years Of Antonio Pappano

Londra, gala celebrativo per l’addio di Antonio Pappano alla Royal Opera House

Lisette Oropesa ha mostrato grandi doti attoriali, duttilità di fraseggio e facilità nelle colorature in “Pronta io son” dal Don Pasquale, ma la vera sorpresa è stata sentirla cantare la parte di Sophie nel trio tratto da Der Rosenkavalier di Richard Strauss con grande consapevolezza stilistica e sensibilità musicale nel plasmare le arcate di suono.

—  Pietro Dall'Aglio  •  Conessi all'Opera

Antonio Pappano Celebration — the Royal Opera maestro’s regal sendoff

The soprano Lisette Oropesa showed brilliant vocal acting in her Don Pasquale nugget and later soared assuredly over the trio from Der Rosenkavalier. 

the ecstatic conclusion to Rossini’s William Tell, with Finley as the Swiss freedom fighter, Oropesa’s soprano glinting again and the chorus movingly imploring: “Reign over us once more!” 

—  Neil Fisher  •  The Times

Gala Concert

BARCELONA / Gala lírica del Liceu: una velada de afortunada trayectoria ascendente

Mejoró y mucho el nivel de la gala, hasta entonces algo renqueante, la soprano Lisette Oropesa, a la que hay que agradecerle la inquietud musicológica con la inclusión de la habanera “Madre de mis amores” de la zarzuela estrenada en 1939, Monte Carmelo, de Moreno Torroba. Dicción impecable, frescura y calidez en un centro no muy amplio pero suficiente y unos agudos espectaculares y bien emitidos, supusieron una excelente presentación y sin recurrir a lo trillado. La cadencia de flauta que incluye la pieza permitió a Oropesa interpolar trinos, notas picadas… con notorios guiños a Lucia di Lammermoor y la cabaletta de la reina Margarita de Les huguenots, de Meyerbeer, roles que le son bien familiares. 

—  Josep Subirá  •  Scherzo Magazine

El Liceu de las voces

Por último, la soprano Lisette Oropesa demostró ser la voz más en forma y fresca. Con una técnica cristalina, de dicción clara y coloraturas radiantes, fue una eléctrica Adina en su dúo con Camarena, grácil en su romanza de la zarzuela Monte Carmelo de Moreno Toronja y rutilante en su vals de Juliette. Dejó al público con ganas de un deseado regreso con un rol protagónico, ya que se encuentra en el mejor momento de su carrera.

—  Jordi Maddaleno  •  La Vanguardia

Pour ses 177 ans, le Liceu fait briller quatre étoiles

En deuxième partie, Oropesa nous offrira une valse de Juliette miroitante à souhait : sa voix possède ce brillant orné de velours qui laisse jaillir une artiste élégante et noble. Ensuite Camarena attaquera « Ah, lève-toi, soleil » du même ouvrage. Magistral aussi, car l’éclat de son instrument est mis au service d’un interprète engagé, intelligent et sensible. 

—  Xavier Rivera  •  Crescendo Magazine

La Gala de Primavera del 177º aniversario del Gran Teatre del Liceu

Por su parte, Lisette Oropesa, no tan conocida por los liceístas, pero que dejó una huella importante en sus dos actuaciones previas con Händel y Verdi, demostró una vez más la calidad y amplitud de un instrumento que proyecta con insultante facilidad, de exquisita técnica, y el amplio repertorio que abarca, con una muy meritoria romanza de zarzuela “Madre de mis amores” de Monte Carmelo de Federico Moreno Torroba, una extraordinaria “Je veux vivre”  del Roméo et Juliette de Gounod y una cuidada y divertida escena de L’elisir d’amore junto a Camarena; es de esperar que la soprano estadounidense cuya bisabuela era de Barcelona, pueda a volver pronto al Liceu.

—  Fernando Sans Rivière  •  Opera Actual

Concert

Milano, Teatro alla Scala – Concerto di Lisette Oropesa e Benjamin Bernheim

Il succitato duetto ha consentito alla brava Lisette Oropesa di scaldare la voce prima di affrontare la difficile aria dei verdiani Masnadieri, durante la cabaletta della quale abbiamo potuto apprezzare il bellissimo trillo della cantante statunitense e i suoi affascinante acuti, se presi in pianissimo. Dopo l’esecuzione della Sinfonia tratta dalla stessa opera (che ha guadagnato calorose ovazioni al violoncello solista) si è passati all’impegnativo duetto del Rigoletto fra Gilda e il Duca durante il quale la voce del soprano, così ricca di armonici, si fondeva un poco a fatica con quella tendenzialmente frigida del tenore. Seconda parte del concerto tutta dedicata alla Francia, dove una Oropesa tecnicamente pregevole, ma stranamente priva di coquetterie, ha eseguito l’aria “des bijoux” dal Faust di Gounod e il perigliosissimo “Robert, toi que j’aime” da Robert le Diable di Meyerbeer.

—  Giancarlo Arnaboldi  •  Conessi all'Opera

Oropesa e Bernheim alla Scala: quando la classe è doppia

Singolarmente la Oropesa ha giocato le sue carte migliori nell’aria dai Masnadieri (opera con cui aveva fatto il suo fortunato debutto nella sala del Piermarini), come nell’aria dei gioielli del Faust, in cui ha fatto valere tutta la sua souplesse virtuosistica come i trilli granitissimi,  per guadagnarsi poi il massimo successo nella struggente “Robert, toi que j’aime” dal Robert le Diable di Meyerbeer, magistralmente risolta con una levigatezza d’emissione, una fantasia nelle mezzevoci e nei pianissimi, una cadenza spettacolare per arditezza strumentale e precisione davvero superlative.

—  Davide Annachini  •  DelTeatro

Les Grandes Voix

Théâtre des Champs-Élysées, 26 avril

Plus rare, l’air « Tu del mio Carlo al seno » (I masnadieri), que la soprano attaque à son tour, avec un legato de rêve, sans le moindre déficit de virtuosité pour la cabalette « Carlo vive ? », éblouissante.

—  Pierre Flinois  •  Opera Magazine

Lisette Oropesa et Benjamin Bernheim chantent l'amour lyrique au Théâtre des Champs-Élysées

On ne pense à ces considérations que dans les rares moments où l’on n’est pas noyé dans la beauté, la théâtralité et la musicalité des merveilleuses voix qui captivent toute la salle. Disposant d’une amplitude sonore impressionnante dans tous les registres, la soprano peut enchainer des vocalises acrobatiques avec une netteté remarquable dans son interprétation de « Carlo vive ? » d'I masnadieri. On s’amuse du fait qu’en deuxième partie, pour l’air des bijoux, Lisette Oropesa n’a plus le collier qu’elle portait pour la partie italienne du programme. Qu’à cela ne tienne, sa voix éclatante de diamants en crée de somptueux de toutes pièces. C’est finalement dans son dernier air soliste que la chanteuse américaine étourdit le plus : un « Robert, toi que j’aime » de Meyerbeer dont les lamentations dramatiques touchent en plein cœur, bien loin des pirouettes virtuoses des interventions précédentes.

—  Pierre Michel  •  Bachtrack

Concert d’exception : Lisette Oropesa et Benjamin Bernheim enflamment le Théâtre des Champs-Élysées

L’Amalia verdienne, en revanche, n’a plus aucun secret pour la soprano américaine : très articulé, le récitatif prépare une cavatine angélique – quel legato !!! –, puis cabalette aux fioritures devant mettre en lumière toute la ductilité de son instrument. On connaît les affinités de Lisette Oropesa avec Meyerbeer. Ainsi son Isabelle impressionne-t-elle par la variété de ses teintes et ses notes filées.

—  Camillo Faverzani  •  Premiere Loge Opera

Concert Lisette Oropesa, Benjamin Bernheim – Paris (TCE)

Lisette Oropesa que le public parisien a découverte dans Les Huguenots à Bastille en septembre 2018 propose ensuite « Robert, toi que j’aime », un extrait d’un autre opéra de Meyerbeer, Robert le diable. Son interprétation émouvante et nuancée, parsemée de demi-teintes exquises capte durablement l’attention en dépit de deux aigus légèrement stridents et un peu bas dans la dernière section de l’air qui n’ont pas empêché le public de l’applaudir chaleureusement. Cette partie, finalement plus captivante que la première, s’achève en beauté avec la grande scène de Saint Sulpice extraite de Manon. Bernheim propose un « Ah fuyez douce image » irréprochable vocalement et stylistiquement, mais dans le duo qui suit on aimerait percevoir davantage la fougue amoureuse qui anime le personnage. Oropesa est en revanche une Manon tout feu tout flamme, pleinement convaincante dans sa robe rouge fendue sur le devant. 

—  Christian Peter  •  Forum Opéra

Récital de Lisette Oropesa et Benjamin Bernheim, tout s’accorde au TCE

Lisette Oropesa démontre sa maîtrise, avec subtilité, du répertoire italien, notamment dans la virtuosité et l'ornementation, parée en sus de trilles enivrants. Le répertoire français (Marguerite, Isabelle) reprend et épanouit ces couleurs, dans une gradation des sentiments et des demi-teintes rayonnantes de transparence. 

—  José Pons  •  Olyrix

La Sonnambula (Amina)

Teatro dell’Opera di Roma 2023-24 Review: La Sonnambula

Lisette Oropesa, undeniably a coloratura soprano, offered an interpretation that was poignant, evocative, and introspective. Her shimmering, luminous soprano voice, ideally suited for bel canto, effortlessly navigated the demands of the score. She delivered sparkling, flawless coloratura passages, breathtaking chromatic scales, and a vibrant, thrilling trill. However, these vocal feats were not mere showcases of her technical prowess; rather, they were wielded in service of the music and character portrayal.

Oropesa’s rendition of “Sovra il sen la man mi posa” in Act one was electrifying, brimming with cascading coloratura fireworks, yet imbued with the innocence and exuberance of a young woman on the cusp of marital bliss. The love duet with John Osborn (Elvino), “Son geloso del zeffiro errante,” emerged as a highlight, with both singers infusing their performances with heartfelt emotion; Osborn conveying loving jealousy, while Oropesa responded with reassuring tenderness. A superb performance.

—  Laura Servidei  •  Opera Wire

Al Teatro dell’Opera trionfo per il debutto di Lisette Oropesa ne “La sonnambula”. Discutibile la re

Le buone notizie sono venute dalla parte prettamente musicale. Innanzi tutto dalla scelta della compagnia di canto risultata di grande valore. Osservata speciale era l’Amina del soprano statunitense di origine cubana Lisette Oropesa che in questa occasione affrontava per la prima volta in palcoscenico questo personaggio ‘mitico’ nella Storia dell’Opera. Possiamo senza dubbio dire che la Oropesa ha superato l’esame a pieni voti dimostrando di avere le caratteristiche per interpretare questa parte che, ricordiamo, fu scritta da Bellini per Giuditta Pasta, una delle cantanti preferite del compositore catanese. La Oropesa ha con molta evidenza ben preparato la sua interpretazione mostrando sicurezza nelle emissioni e facilità nell’affrontare le varie difficoltà che costellano la linea vocale affidata a questo personaggio. Inoltre evidenzia una più che soddisfacente presenza scenica che abbinata anche ad una efficace pronuncia la rende interprete ideale per questo ruolo. Il personale trionfo ottenuto al termine dello spettacolo è stato prorompente rendendola evidentemente molto soddisfatta della sua prova e del gradimento del pubblico.

—  Claudio Listanti  •  About Art Online

Roma - Teatro dell'Opera: La sonnambula

Lisette Oropesa, al debutto nel ruolo, canta benissimo e interpreta splendidamente: acuti, fioriture, trilli, espressione del viso e “parola scenica”. Non manca nulla. Ciliegina sulla torta, un Ah, non credea mirarti più Ah non giunge uman pensiero da antologia. Nonostante una regia fortemente discontinua, l’Oropesa riesce comunque a risultare magnetica sul palco e a polarizzare l’attenzione degli spettatori. Peccato solo per la mancata valorizzazione scenica della grande aria finale: un differente approccio registico avrebbe potuto condurre a un effetto catartico ancor più potente. Per lei non mancano applausi a scena aperta e ovazioni finali risonanti. Prosegue, insomma, la storia d’amore tra Lisette Oropesa e il Teatro dell’Opera di Roma, iniziata nel 2016 con un magnifico Rigoletto.

—  Michelangelo Pecoraro  •  Opera Click

Alles, was man können muss

Der Belcanto ist der Spitzentanz unter den klassischen Gestalten des Gesangs - und Lisette Oropesa seit einigen Jahren unter den Sopranistinnen seine amtierende Königin. Schließlich beherrscht die US-Amerikanerin mit kubanischen Wurzeln alles, was eine Sängerin hier können muss: perlende Läufe, saubere Sprünge, Triller, rasante Verzierungen, in unterschiedlichen Artikulationen. Doch nichts davon klingt bei ihr technisch, gar mechanisch, weil der Grundton ihres Soprans warm ist, einen lyrischen und weichen Kern aufweist, der, stets umflort von einem sanften Schatten, einen hohen Wiedererkennungswert hat. Wie beim Ballett muss beim Belcanto das Künstliche natürlich wirken, das Akrobatische zum Ausdruck des Menschlichen werden - ein Spagat, den Oropesa so souverän beherrscht, dass sie für die ebenso ungewöhnlichen wie anspruchsvollen Rollen auch im Heimatland des Belcanto gefragt ist, in Italien.

Oropesa in Rom hören: Die vielen kleinen Noten kommen gestochen klar, aber nie pieksig daher; längere werden mittels feiner Binnendynamik belebt; Spitzentöne stechen nie grell aus der Linie, überstrahlen aber bei Bedarf mühelos den ganzen Chor. Und auch darstellerisch macht sie ihre Amina hier zum reizend weltfremden, in seiner eigenen Weise durchaus frechen Mädchen.

Was Lisette Oropesa auch in der berühmtesten Arie der Oper zugutekommt, die Bellini wirkungsvoll an den Schluss gestellt hat: "Ah! non credea mirarti". Denn Amina muss ein zweites Mal schlafwandeln, um ihre Unschuld zu beweisen, bevor die Hochzeit doch noch stattfinden kann. Was bestens ins Arienschema des Belcanto aus einem langsamen Cantabile und einer schnellen Cabaletta passt. Im Cantabile lässt Oropesa ihren schier endlosen Atem strömen, gibt ihm damit Dringlichkeit. Und dem Koloraturjubel der Cabaletta fügt sie selbstverständlich noch einige eigene, noch rasantere Wendungen hinzu. Wie sich das gehört, wenn man es kann.

—  Michael Stallknecht  •  Süddeutsche Zeitung

DORMON TUTTI MENO LA SONNAMBULA

Oropesa nella Sonnambula restituisce il piacere della complessi-tà, la raffinatezza del ricamo fitto, la trama che pur già densa e veloce riesce ancora di nuove spericolatezze, a sorpresa. Aggiunte peraltro sempre con la facilità sorridente tipica dei veri vincitori. Tutto sembra facile per lei. La lacrima non le appartiene, per ora, chissà forse domani. Infatti più che lo struggimento topico atteso dal Teatro romano traboccante in «Ah non credea mirarti», il cantabile finale, sospeso ancora tra sonnambulismo e realtà, travolge la girandola felice di «Ah non giunge uman pensiero». Perché questa è la cifra stilistica di Li-sette: caratteristica che la stacca dal pianto traboccante della Callas. Un applauso alle non imitatrici.

—  Carla Moreni  •  Il Sole 24

"La sonnambula" al Teatro dell'Opera divide la platea: grande canto, ma la regia è discutibile

Per fortuna il soprano ha offerto un’interpretazione magnifica quanto a qualità vocali, intonazione e fraseggi morbidissimi, sia nei momenti cantabili sia in quelli virtuosistici. Pagine immortali, come la cavatina e la cabaletta del primo atto “Come per me sereno…Sovra il sen la man mi posa” e la scena del sonnambulismo “Ah, non credea mirarti” sono state giustamente applaudite a scena aperta. 

—  Luca Della Libera  •  Il Messaggero

A ROMA UNA (NUOVA) SONNAMBULA DI SUCCESSO CON LISETTE OROPESA

La presenza di Lisette Oropesa ha marcato inconfondibilmente questa Sonnambula, celebrando come si deve il suo esordio nel personaggio, subito collocato in una dimensione superiore.

Sono bastate poche note per apprezzare i sorprendenti colori della sua voce che si apre, piena e luminosa in ogni registro. Voce che giunge all’ascolto in uno smalto compatto e lucente.

Una partecipazione che ha innalzato la qualità dello spettacolo. Va da sé che la Oropesa abbia tratteggiato la sua Amina con tutti gli slanci e le trepidazioni del personaggio. E senza mai indulgere alla minima leziosità, sorretta com’è da un alto bagaglio tecnico e da una limpida coscienza stilistica, ai quali non fa ombra qualche impalpabile incertezza che la fatica, alla fine, ha fatto trapelare.

—  Francesco Arturo Saponaro  •  MusicPaper.it

Regia da incubo, canto da sogno: La sonnambula all'Opera di Roma

Peccato doppio perché l’occhio soffre ma l’orecchio gode. Lisette vale tant’oro quanto Oropesa: leggermente contratta nella cavatina, realizza poi un crescendo vocale e interpretativo che culmina in un “Ah, non credea mirarti” da antologia. La voce è estesa, morbida, non enorme ma sempre piena; l’italiano, perfetto; il trillo, l’ottava meraviglia del mondo; l’interprete, intensa e anche saggia nella sua voluta semplicità, in un personaggio su cui volteggia ancora e sempre il fantasma della Maria. 

Trionfo per la parte musicale e tonfo per quella scenica, con fischi e improperi. Cosa volete, noi siamo gente semplice, che ancora si commuove quanto una ragazza bravissima di New Orleans canta una di quelle melodie belliniane “lunghe, lunghe, lunghe”

—  Alberto Mattioli  •  Il Foglio

Incanta la Sonnambula di Lisette Oropesa,

 Lisette Oropesa, al debutto nel ruolo di Amina dopo essere stata protagonista con il lirico capitolino dell'opera-film La traviata per la regia di Mario Martone, ha dato sfoggio delle sue straordinarie capacità belcantistiche strappando applausi e 'brava' nei duetti come da sola nelle melodie più struggenti.

—  ANSA  •  Ansa.it

Una Sonnambula da sogno

La Oropesa è un’Amina deliziosa, ingenua e tenera ma non manierata, anzi resa molto autentica e viva dalla toccante alternanza di momenti intensi di malinconia, felicità, drammaticità ed esultanza. Il suo timbro è particolare, comunicativo e simpatico, il suo stile e la sua tecnica sono inappuntabili.

—  Mauro Mariani  •  Giornale della Musica

Guillaume Tell (Mathilde)

LISETTE OROPESA UND MARIA NAZAROVA STEHLEN GUILLAUME TELL DIE SHOW

Mit Lisette Oropesa gelingt das an diesem Abend vorzüglich. Biegsam, flexibel bis zum äußersten Anschlag. Na, was sage ich:

Grenzenlos und ohne doppelten Boden fliegen die Töne der zierlichen Sopranistin in duftige Höhen und gleiten leicht und mühelos dahin.

Wendig ist Lisette Oropesas Stimme nur einmal. Wie sie die Läufe angeht und die Koloraturen sauber miteinander verblendet, ohne auch nur einen einzigen Registerbruch zu erleiden. Es fließt und fließt und strömt ihr Vokalinstrument so geschmeidig wie herabperlend goldener Honig.

Dabei klingt ihre Stimme immerzu warm, vollmundig und saturiert, sodass man sich an dem klanglichen Farbenreichtum kaum mehr satt hören kann.

Schauspielerisch eine Wucht, genießt man diese außerordentlich brillante Darstellung der Mathilde.

—  Nicole Hacke  •  Operaversum

Ins Schwarze getroffen: Guillaume Tell an der Wiener Staatsoper

Oropesa beeindruckte mit wunderbaren Höhen und blitzblanken Koloraturen – eine wahre Freude, ihr zuzuhören, zudem macht sie auch darstellerisch gute Figur.

—  Snapdragon  •  Bachtrack

Wiener Staatsoper: Bei diesem Tell trifft die Sopranistin ins Schwarze

Mit Lisette Oropesa hingegen schien das Stück im zweiten Akt erst richtig zu beginnen: Eine Mathilde von so koloraturgewandter Leuchtkraft und hoheitsvoller Ausstrahlung hört man wahrlich nicht alle Tage.

—  Walter Weidringer  •  Die Presse

Da treffen fast alle ins Schwarze

Mit imponierender Sicherheit, Belcanto-Glanz und perfekt sitzenden Spit-zentönen gestalten John Osborn und Lisette Oropesa das unglückliche Liebespaar Arnold, den Revolutionär, und die Habsburgerin Mathilde (makellos in Technik, Timbre, feinem Ausdruck in ihrer Arie „Pour notre amour"und der Cabaletta)

—  Bertrand  •  Kronen Zeitung

Staatsoper ruft zur stimmstarken Vaterlandsbefreiung

Lisette Oropesa besitzt als seine Angebetete Mathilde Grandezza und einen höhensicheren Sopran.

—  Christoph Irrgeher  •  Der Standard

Ins Schwarze getroffen: Wiederaufnahme von Rossinis „Wilhelm Tell“ an der Staatsoper

Fulminant gerät sein Duett mit Lisette Oropesa als Mathilde. Diese Sopranistin betört mit wohldosierter Intensität, Noblesse und brillanter Stimmführung.

—  Kurier  •  Kurier

WIEN/ Staatsoper: GUILLAUME TELL – nach 19 Jahren wieder im Repertoire

Lisette Oropesa sang die Matilde mit viel Gefühl, wunderschönem Timbre und sicherer Höhe.

—  Johannes Marksteier  •  Online Merker

WIEN / Staatsoper: GUILLAUME TELL – Wiederaufnahme

Einen starken, wohl der einnehmendste Eindruck des Abends, hinterlässt das mit Spannung erwartete Rollendebüt von Lisette Oropesa als Mathilde. Die von Arnold geliebte Habsburger-Prinzessin, die einzige positive Person in den Reihen der österreichischen Besatzer, tritt erst im zweiten Akt, dem Herzstück der Oper, in Erscheinung. Rossinis Kollege Donizetti meinte einst, dass der erste und der dritte Akt der Oper vom besten Rossini stamme, der zweite aber wohl von Gott selbst. Wie um das zu bekräftigen, singt die Sopranistin mit göttlicher Stimme in himmlischen Höhen, bewältigt die aberwitzigen Koloraturen mit sanften, höchst sinnlichen Tönen und ist auch darstellerisch eine wahre Freude.

—  Manfred A. Schmid  •  Online Merker

„Willhelm Tell“: Peinliches und Gelungenes in Spitzenbesetzung

Oropesa ist auch die stärkste Stimme des Abends. Sie bringt Poesie und Farbe in die schwere Partie, meistert nicht nur die Höhen und Koloraturen bravourös, ihr gelingt ein echtes Porträt.

—  Martin Gasser  •  Kleine Zeitung Steiermark

La traviata (Violetta Valery)

La Traviata à Bastille, ou la "grâce" des réseaux sociaux

Mais Violetta Valéry, en ce dimanche après-midi, n'est nulle autre que Lisette Oropesa, triomphale de puissance mélodieuse tout en incarnant parfaitement la séductrice assumée. Son jeu et sa voix dynamique élargissent l'espace scénique et acoustique, sachant percer le mur d'orchestre et des c(h)œurs par ses accents, sans négliger les grands moments de douceurs et la claire déclamation du texte.

—  Juan Barrios  •  Olyrix

Giulio Cesare (Cleopatra)

Giulio Cesare in Paris

Handel’s world was vibrantly alive with excellent performances by Lisette Oropesa’s Cleopatra and Gaële Arquez’s Giulio Cesare. Louisiana (USA) born Mlle. Oropesa is quite shapely, easily embodying the arrogant and calculating sirene of myth. As Handel’s heroine she is also a sincere lover, ready to die as her brother’s prisoner. As defeated as she was in her heartbreaking “Piangero la sorte mia,” we were smitten by its sincerity. An estimable technician of beautiful voice she wove the florid lines of her multiple arias into a convincing whole.

—  Michael Milenski  •  Opera Today

Faste retour d’Egypte au Palais Garnier

En Cléopâtre, à peine vêtue d’une tunique blanche presque transparente, la fabuleuse soprano cubano-américaine Lisette Oropesa impose quant à elle une agilité, une précision souveraine dans les trilles acrobatiques de la partition.

—  Julien San Frax  •  Causeur

Parigi - Palais Garnier: Giulio Cesare

Lisette Oropesa appare nella piena maturità vocale e si fa luce sin dalle prime arie, per poi imporsi nel corso del secondo atto con un'intensa esecuzione di “Se pietà di me non senti” e soprattutto nel terzo con una pirotecnica “Da tempeste il legno infranto”.

—  Fabrizio Moschini  •  Opera Click

CÉSAR SUPPLANTÉ PAR CLÉOPÂTRE

Pour ce qui concerne la distribution vocale, la divine surprise vient de la soprano Lisette Oropesa, qui incarne une Cléopâtre doublement séductrice par son physique et sa voix aussi souple que puissante,

—  Noël Tinazzi  •  Web Théâtre

Radieuse Cleopatra à l’Opéra de Paris

A l’exemple de Lisette Oropesa qui, après avoir triomphé sur les scènes internationales -Traviata, Gilda, Lucia di Lammermoor, récemment Ophélie, comme dans les premier rôles de Mozart, Rossini, Bellini, Donizetti, propose ici une radieuse incarnation de Cleopatra.

Ballerine, gymnaste, elle se joue des chausse-trappes scéniques prêtant sa vivacité, sa grâce et son chic à la séductrice égyptienne, allant jusqu’à s’approprier des mimiques de meneuse de revue -on pense à Mistinguett- conçues à l’origine pour Natalie Dessaye.

Du premier au dernier instant, elle déploie sans faiblir un chant lumineux, sain, fruité à souhait. Elle sait également susciter l’émotion lorsque, souveraine déchue, elle se révèle dans sa vérité de femme et sa dignité. Il est permis de chérir les Cléopâtres valétudinaires qui compensent la ténuité par l’agilité mais, également, d’admirer chez cette grande rossinienne la plénitude d’un chant qui, jusque dans des ornements, se met uniquement au service de l’expression.

—  Bénédicte Palaux-Simonnet  •  Crescendo Magazine

RITIQUE, opéra. PARIS, Palais Garnier, le 20 janvier 2024.

La prestation de la soprano Lisette Oropesa dans le rôle de Cléopâtre est tout aussi surprenante, surtout que nous ne sommes pas habitués à l’entendre dans ce répertoire. Elle est tout à fait piquante et séductrice théâtralement, et possède une maîtrise totale de son instrument. Elle est ravissante et bouleversante dans « V’adoro, pupille » et « Se pietà di me non senti » respectivement, dans l’acte 2, puis virtuose et légère dans son air final à l’acte 3 « Da tempesta il legno infranto ».

—  Sabino Pena Arcia  •  Classique News

Handel nel museo

In questa versione, Cleopatra è il fulcro dell'azione e in questo senso il soprano Lisette Oropesa non ha deluso in nessun momento. Perfetta dal punto di vista attoriale, piena di simpatia e di partecipazione, ha affrontato tutte le insidie della partitura, sia nei momenti di lirismo sia in quelli di forza e agilità. Una grande serata di trionfo per il soprano di New Orleans di origine cubana.

—  Gustavo Gabriel Otero  •  L'ape musicale

« Giulio Cesare » de Haendel : une œuvre magnifique mais une Première inégale

La si belle Lisette
Cléopâtre c’était la très belle Lisette Oropesa, à la plastique irréprochable qui rend si crédible l’amour que lui porte Jules César dès le premier regard alors qu’il ignore encore qui elle est.

Actrice-née, Lisette Oropesa a immédiatement les faveurs du public qui ovationne littéralement chacune de ses arias

—  Helene Adam  •  Cult.news

« Giulio Cesare » au Palais Garnier : tous fous de Cléopâtre !

Libérée, épanouie, heureuse, telle apparaît en revanche Lisette Oropesa dès son entrée en scène, tenue légère et pas sautillant. Caractère badin traité sur le mode souriant, voire comique, au premier acte, Cléopâtre gagne en densité mélancolique, tragique même, lorsque son frère Ptolémée abat sa vindicte sur elle. La soprano américaine fait cadeau de son timbre fruité, ensoleillé, sensuel sans l’ombre d’une vulgarité, aux airs insouciants ou triomphants comme aux lamenti poignants : « Si tu n’as pas pitié de moi, ô juste ciel, je vais mourir »

—  Emmanuelle Giuliani  •  La Croix

Une Nuit au musée Garnier avec Jules César et Cléopâtre

Il est ici confié à Lisette Oropesa qui assume le tour de force de ce rôle aux 8 airs et au sublime duo final avec César. 8 airs et comme l’acmé d’une danse des 7 voiles dans son costume en semi-nudité feinte, mais d’une sensualité assumée, féline et incandescente. Sa voix finement tissée comme de la soie est de même : rayonnante dans les aigus, riche dans le médium et toujours sonore, même dans les tons graves.

—  Henry Runey  •  Classy Keo

Lisette Oropesa en Cléopâtre de collection dans Giulio Cesare à Garnier

Cette dernière est incarnée pour cette série de représentations par Lisette Oropesa, qui triomphe de la soirée avec agilité, dans tous les sens du terme. Cléopâtre arrive juchée sur la statue de Ramsès II, la parcourant, minaudant et narguant son frère de là-haut, triomphant de sa féminité sur lui. La voix, au timbre très reconnaissable, semble toujours cacher un sourire. Les aigus sont frais, déjà audibles dans les harmoniques du médium et les ornementations, filées, se dirigent vers les points les plus hautes de sa tessiture, à l’image du personnage espiègle qu’en fait cette mise en scène. 

—  Jeanne Auffret  •  Olyrix

Night at the Museum

It’s hard to imagine a more appropriate choice for the role of Cleopatra than the incandescent Lisette Oropesa. A coquette par excellence, she has the vocal and dramatic prowess to embody Ptolemaic Egypt’s last queen. Her glorious lyric coloratura had just the right timbre, feminine and fruity. Vocally, she excelled in all her arias, but her Act II aria “V’adoro pupille” was the most sensual. Technically, her Act III aria “Da tempeste il legno infranto” was the most dazzling.

—  Ossama el Naggar  •  Concerto Net

Recital

Lisette Oropesa et Ludovic Tézier à Gstaad, comme un Noël après l'heure

Et d’abord, donc, c’est à deux que s’illustrent les invités du soir, qui d’emblée imposent leur charisme et leur magnétisme à portée de souffle de l’auditoire. Elle, avec sa voix d’une grande pureté, à la ligne infaillible et aux aigus célestes, qui restitue toute l’intensité de Violetta les bras en croix, les yeux regardant haut et loin, avec une voix solaire et expressive lustrée par les teintes du déchirement, tel dans le « Dite alla giovine » tout en touchante éploration.

—  Pierre Géraudie  •  Olyrix

Lisette Oropesa et Ludovic Tézier en récital – Gstaad

Ce qui frappe d’abord, ce sont les couleurs sombres que peut prendre la voix de Lisette Oropesa, la richesse que son timbre a conquise, sans parler d’une projection qui lui permet de rivaliser sans mal avec la puissance tellurique de Ludovic Tézier. Mais elle n’a rien perdu de sa souplesse, elle allège, elle suit les moindres inflexions du texte, les notes hautes (idéales) n’ont rien de décoratif, elles sont d’une justesse de sentiment subtile. On pense sans cesse à certaine interprétation à la Scala en 1955, vous savez bien avec qui…

—  Charles Sigel  •  Forum Opéra

Deux grandes voix en fusion lyrique à Rougemont

Toute la gamme des émotions y est: la révolte, l’affliction, les coups de colère, la résignation, la tendresse. Lisette Oropesa n’est pas qu’une jolie voix de soprano colorature au timbre cristallin. Son chant s’enflamme; la voix est surprenamment longue, couronnée d’aigus percutants, quoique aucunement criards, descendant parfois dans le grave sans effet de rupture dans les registres. Un éclat radieux en émane.

—  Julian Sykes  •  Le Temps