Reviews

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2024

Maria Stuarda

TRAGEDY OF A QUEEN A Vocal Operatic Feast Lisette Oropesa triumphs as Maria Stuarda in Madrid 2024

Oropesa has made one of the greatest efforts of her career to fulfill the part and the result has been a total success. Her beautiful and sweet voice, added to her impressive high notes, and her devoted portrayal of the ill-fated, courageous character, helped especially in the low notes. As a result, it was a  memorable rendition. When she was on stage, one could not take one’s eyes off her. As the final act transcurred, Oropesa raised the bar, and in fact the finale was moving, both in the prayer aria, and in the following scene, where she received spontaneous applause, and in the final cabaletta “Ah, se un giorno”, in which she sang splendidly, closing with a spectacular high note. Once again, she delighted the Madrid audience, which eagerly awaits for her return.

—  Angel Parsifal  •  Opera On Video

Maria Stuarda en Madrid

A cargo de la parte protagonista, la americana Lisette Oropesa bordó una reina católica de apabullante belleza vocal y maestría lírica, con una voz dúctil, homogénea, brillante y una seguridad técnica que, con naturalidad y desparpajo, le permitió ofrecer pianísimos, filados, agilidades y agudos de abrumadora perfección. En la escena, su caracterización de Maria Stuarda fue más frágil, melancólica y doliente que fiera o vengativa. 

—  Daniel Lara  •  Pro Opera

Madrid: travolgente Maria Stuarda

Lisette Oropesa en su papel de María Stuarda logra emocionarte y mucho. Esta soprano nacida en Nueva Orleans y de orígenes cubanos hace gala de una sensibilidad que sobrepasa la del personaje. Los momentos de angustia que vive la reina de Escocia en el desentendimiento y sobre todo de desesperación que vive con la Reina de Inglaterra y que le acaba costando la vida son llevados a cada nota musical que sale de su garganta con verdadera maestría. La suya es un instrumento vocal que ella conoce y domina por eso frasea como lo hace y llega como llega y es que solo alguien con tanta calidad como intérprete puede salir airosa de compartir escenario con la grandeza de alguien como Aigul Akhmetshina mezzosoprano rusa que se apodera de la escena con solo salir.

—  Ricardo Ladrón de Guevara R.  •  Le Salon Musicale

“Maria Stuarda” en el Teatro Real: el duelo de dos coronas bajo la sombra de la tragedia

El papel de María Estuardo, una de las cimas del repertorio belcantista, encontró en la soprano estadounidense (y cubana), Lisette Oropesa una intérprete de gran virtuosismo. Desde su aria inicial, “O nube che lieve per l’aria”, hasta su desgarrador adiós en “Ah! Se un giorno”, Oropesa ofreció una lección de control técnico y profundidad emocional y demostró ser una intérprete de primer nivel. Aunque debutante en este exigente rol, no desaprovechó la oportunidad de desplegar todo su talento. Desde su primera aparición, destacó por la pureza cristalina de su voz, su capacidad para afrontar los agudos con una naturalidad pasmosa y su destreza en los momentos de mayor interacción dramática, como los dúos y conjuntos. Su María es una figura cargada de complejidad: debilitada por años de encarcelamiento, pero manteniendo el temple y la dignidad de una reina, temerosa ante la sombra del Cadalso, pero sin sucumbir a la desesperación. La soprano estadounidense supo encarnar estas dualidades con notable precisión. Especialmente en su confrontación con Isabel su interpretación alcanzó su zenit, con un fraseo cargado de matices y una intensidad casi palpable.

—  Preslava Boneva  •  Madrid Actual

Sobre Maria Stuarda: Donizetti

Los papeles de las dos reinas contrincantes son muy exigentes vocalmente, pero tanto la celosa y fría Isabel I, insegura y temible, en la poderosa voz de la mezzo rusa Aigul Akhmetishina, como la preciosísima voz de María Estuardo en boca de la soprano Lisette Oropesa, mostrando toda la delicadeza y finura del bel canto, estuvieron muy a la altura y el público se rompió las manos aplaudiendo después de algunas asombrosas arias. El papel de la Estuardo es complejísimo por los cambios del temor, la desesperación, la angustia o el despecho. Ambas resultaron portentosas en sus dúos y convencieron por su expresividad y el dominio de sus voces, terminando María antes de llegar al cadalso con la espléndida caballeta. Un reparto de lujo. 

—  Ilia Galán  •  El Día de Soria

MARIA STUARDA à Madrid : après Montserrat Caballé et Edita Gruberova… Lisette Oropesa !

Enfin, Lisette Oropesa triomphe dans le rôle-titre. Le timbre de la soprano américaine présente une fraîcheur étonnante dans la mesure où elle est habituellement le fait de soprani légers, ce que la chanteuse n’est pas : l’aisance de la projection vocale ainsi que de beaux graves, bien assis, la rendent tout à fait légitime dans cet emploi, lui permettant un « Nella pace del mesto riposo » souverain et une confrontation avec Elisabetta pleine d’autorité. Mais c’est bien sûr dans la longue scène finale qu’elle émeut le plus, avec notamment une prière (« Deh! Tu di un’umile preghiera il suono ») de toute beauté, magnifiée par de longs aigus filés chantés piano et pianissimo. Le succès remporté par la chanteuse auprès du public a montré qu’elle marchait dignement dans les pas d’une Montserrat Caballé ou d’une Edita Gruberova, pour ne citer que deux de ses illustres devancières s’étant produites sur cette même scène du Teatro Real, respectivement en 1978 et 2003.

—  Stéphane Lelièvre  •  Premiere Loge Opera

Madrid, Teatro Real: “Maria Stuarda”

Molto pregevole la voce di Lisette Oropesa – uno dei soprani più versatili degli ultimi anni, abbastanza coerente nelle scelte di repertorio – nel ruolo della regina di Scozia: la sua interpretazione conferma le qualità già tante volte apprezzate, nell’emissione ferma, nei trilli, nel vibrato delle parti elegiache e nella dizione, anche se i momenti più concitati non sono esenti da qualche ombra (per esempio, le agilità poco precise). Il pubblico di Madrid le tributa un vero trionfo, anche perché della lunga scena finale, con l’interlocuzione con il coro (sempre molto professionale) e le messe di voce della disperata preghiera, è davvero un’ottima interprete.

—  Michele Curnis  •  GB Opera Magazine

Affrontement de reines dans « Maria Stuarda », et avantage à Élisabeth, au Teatro Real de Madrid

Ainsi lorsque Lisette Oropesa endosse l’habit de la reine d’Écosse, l’on subodore qu’elle n’en a pas complètement les moyens… ce qui va se confirmer. Elle possède, en revanche, un tempérament d’artiste qui lui permet d’oser et d’aller au bout de ses engagements.

Un élément montre bien à quel point Donizetti entendait ménager ces deux sopranos, c’est que la reine d’Écosse apparait au deuxième acte après près de 40 minutes de musique. Oropesa démontre d’emblée les qualités belcantistes qu’on lui connait : la voix est très belle et souple, le legato irréprochable ; le médium et les graves élégants, ainsi que les aigus aériens constituent une indéniable assise pour le rôle. La cavatine d’entrée (« O nube che lieve per l’aria ti aggiri ») est exemplaire, mais la cabalette (« Nella pace del mestro riposo »), si elle est enlevée et si la chanteuse n’hésite pas à tendre son chant à l’extrême, laisse transparaître qu’elle va peiner à vaincre toutes les difficultés du rôle. Le duo qui suit avec Leicester est un très beau moment de belcanto. Mais le moment de vérité arrive inévitablement avec la confrontation avec Akhmetshina et la scène des injures.

Elle tient d’abord dignement tête à la reine et son chant est, en tous points, distingué. Mais le « Figlia impura di Bolena, parli tu di disonore? / Meretrice indegna e oscena, in te cada il mio rossore. /Profanato è il soglio inglese, vil bastarda, dal tuo piè! » (« Fille impure d’Anne Boleyn, tu oses parler de déshonneur ? / Femme indigne et lascive, que ma honte retombe sur toi. / Le trône anglais est profané, vile bâtarde, par ta présence ! ») pourtant émis dans un registre grave parfait, atteint les limites des moyens de la soprano. Elle fait preuve ensuite d’une grande sensibilité dans les scènes de la seconde partie de l’acte deux avec Talbot et elle livre un « Quando di luce rosea » exemplaire, car elle peut là évoluer dans des demi-teintes où elle fait merveille. La scène de la prière, encore fort bien chantée, se heurte, cependant, à une longueur de souffle insuffisante pour assurer la fameuse note à émettre en mode piano sur de nombreuses mesures. Au-delà des limites de la voix de la soprano, la scène finale montre le total engagement d’une artiste qui, une fois de plus, a joué de son intelligence pour surmonter les écueils.

—  Paul Fourier  •  Cult.news

El suplicio de Lisette Oropesa sacude el Teatro Real

Resulta embarazoso asistir al sacrificio de Lisette Oropesa en la comodidad de la butaca. Y no solo porque el papel de Maria Estuardo la conduce al patíbulo en la escena final, sino porque la ópera homónima de Donizetti implica un martirio a fuego lento que exige virtuosismo vocal, resistencia física, fortaleza psicológica y credibilidad artística. No se baja del trapecio un solo instante la soprano estadounidense (y cubana). Las arias y los dúos se eternizan. Pero nunca yerra ni desfallece. Al contrario, la diva reacciona con insultante autoridad y excelencia técnica. La belleza del timbre y la afinidad al repertorio predisponen un estado de gracia que convierte el tormento en una experiencia mística. Lisette Oropesa llega a levitar. Y finaliza cada escena, cada cuadro, exhibiendo un sobreagudo valiente y descarado cuya inversosimilitud atraviesa como un estilete el cielo del Teatro Real.

—  Rubén Amón  •  El Confidencial

‘Maria Stuarda’, meretriz y bastarda

Oropesa desentrañó la extrema dificultad del rol con argucia belcantista, midiendo el rol con precisión y prudente para llegar al final catártico con las fuerzas suficientes. La voz responde con elasticidad y buscando los colores de un timbre todavía acostumbrado a roles más ligeros. Un trabajo loable que ganará con cada función en otro triunfo personal para Oropesa, quien vive un momento determinante de su estelar carrera a la búsqueda de ampliación de repertorio.

—  Jordi Maddaleno  •  La Vanguardia

Donizetti y el belcantismo de altas esferas

Excelsa, en su languidez y penumbra, la entrada en escena de Oropesa camino del cadalso. A estas alturas del libreto, Donizetti ya se ha puesto muy funesto. Ya no hay reconciliación que valga. La soprano de Nueva Orleans siguió deleitándonos en sus tramos finales con esos recitativos sublimes y conciliadores. Es la propia Stuarda quien canta su elegía antes de entregar su cabeza. Entereza y desesperación contenida en un enésimo y último tour de force actoral y vocal de Lisette Oropesa, a cuyo nuevo rol vaticinamos larga vida más allá del catafalco del Teatro Real. Salvó la cabeza in extremis, Dios quiera que también las cuerdas vocales.

—  Joan Estrany  •  Dece Notas

MADRID / Una ‘Maria Stuarda’ imperdible

Lisette Oropesa estuvo fabulosa, técnica e interpretativamente. Maria es un papel de tesitura central y en principio me parecía que la voz de la Oropesa, por lo que la había visto hasta ahora, tendía más hacia el registro agudo. Pues bien, tuve la impresión de que su voz está evolucionando hacia otros derroteros, y no es ajeno a ello el trabajo de la artista. El pasaje hacia registro inferior está muy trabajado para dar sonoridad a esta franja de la voz manteniendo homogeneidad en el instrumento. 

—  Ricardo de Cala  •  Scherzo Magazine

Una Maria Stuarda clásica brilla a través de un gran elenco en el Teatro Real

El reparto era prometedor en tal sentido, sobre todo por las dos damas protagonistas del drama. Lisette Oropesa debutaba en el rol aunque hoy en día es un valor seguro en el panorama operístico y no desperdició la ocasión para mostrar sus cualidades. Desde la primera escena, brilló por su limpidez en la emisión de la voz, su facilidad para alcanzar las notas altas, su versatilidad para los dúos y los conjuntos. Musicalmente fue brillante a lo largo de la representación, arrancando numerosas ovaciones como en "Deh, tu di un'umile preghiera", con un excelente control del fiato. Dramáticamente, es un personaje complejo: debilitada por el encarcelamiento, pero sin abandonar su orgullo de reina, aterrorizada por la perspectiva del patíbulo, pero sin perder la dignidad, la soprano estadounidense reunió eficazmente esas dos facetas aunque tal vez faltó algo de carácter en el momento en el que se rebela contra Isabel. 

—  Leonardo Mattana Ereño  •  Bachtrack

Maria Stuarda, ¡gracias Lisette!

Oropesa acierta en su página de entrada “Oh nube! che lieve per l'aria t'aggiri” y sabe dar sentimiento en “Di un cor che more”, ya dentro de lo que Donizetti bautizó como “el aria del suplicio” al final de la ópera, para terminar a lo grande en la cabaleta “Ah!, se un giorno de queste ritorte”. Seguridad en el registro agudo -una nota calante no desmerece-, la claridad en la emisión y el impulso sentimental, cantando sí, pero también interpretando. Vuelvo al inicio, en esa escena final sentí una emoción que no vivía desde hace mucho tiempo, llegando a aflorar las lágrimas. Por un momento, cerrando los ojos, se volvían a escuchar intenciones y armas de Caballé y, volviéndolos a abrir, incluso llegué a verla en la escena. Créanme que eso es un gran mérito de Oropesa, por cierto residente ahora en Madrid con piso en la Latina.

—  Gonzalo Alonso  •  La Razón

Lisette Oropesa, a former Queen of Scotland at the Royal Theatre

La ópera pertenece, como muy bien anuncia el programa del Teatro Real, al llamado belcantismo, oportuno recordatorio que aquí llega en todo su significado, algo más complejo de lo que puede parecer. Para que se manifieste en todo su esplendor el canto tiene que ser efectivamente bello, lo que en esta ocasión se logra plenamente gracias a la excelsa interpretación de la soprano Lisette Oropesa, en una reina de Escocia ante la que sucumbimos no tanto por lo que dice sino por lo que transmite Donizetti a través de su privilegiada voz y de su sutil y penetrante arte interpretativo. Un alma femenina que recuerda, se queja, se rebela con b y se revela con v como un ser humano vivo y próximo. 

—  Álvaro del Amo  •  El Mundo

'Maria Stuarda': La muerte es el destino supremo

Es entonces cuando la soprano estadounidense de origen cubano Lisette Oropesa coloca al personaje en una posición vocalmente indiscutible, grande, también orgullosa en su propia seguridad. Las irisaciones abundan desde la primera escena en la que se muestra reflexiva y frágil. Oropesa ofrece ahí una voz todavía luminosa que hace muy difícil adivinar la transformación posterior: la humillación durante el encuentro con Elisabetta; la resignación y la convicción que logra en la gran y siniestra última escena. El sentido poliédrico que implica la interpretación de Oropesa tiene mucho que ver con el proyecto escénico de McVicar quien vuelve a demostrar sus cualidades de ilusionista reinventando el tiempo histórico gracias a la especulación que propone el estupendo vestuario hecho en colaboración con Brigitte Reiffenstuel y la minuciosa iluminación de Lizzie Powell.

—  Alberto González Lapuente  •  ABC.es

'Maria Stuarda', estreno de lujo en el Teatro Real

Para este duelo a muerte entre la reina católica y la anglicana, doblado por el enfrentamiento a causa de un hombre, el Teatro Real presentó un reparto de campanillas, de los mejores que se pueden escuchar hoy en día. Lo encabeza Lisette Oropesa, en estado de gracia, con una voz limpia, luminosa, con un control perfecto de la respiración y un hermoso fraseo, que hace posible unas agilidades sin fallos, pianísimos y filatos fuera de serie, muy en particular en su conmovedora actuación durante la famosa preghiera del último acto. 

—  José María Marco  •  Opera Actual

Una noche en la corte de Isabel, la ‘bastarda’

Con una dirección de actores detallista, la soprano Lisette Oropesa debutaba en el exigente rol de Stuarda, su primer Donizetti dramático. Y aunque no fue la apoteosis belcantista, dio credibilidad a la reina que se humilla y se enoja, la incauta que insulta a la monarca para, después, encaminarse al suplicio, la redención y la resignación.

—  Maricel Chavarría  •  La Vanguardia

Maria Stuarda en el Real: tres horas de emocionante belleza

Oropesa, muy querida por el público en Madrid, es una grandísima soprano lírica que ha ido madurando y ensanchando su voz a lo largo de su carrera, manteniendo la limpieza y transparencia de su canto, un fiato apabullante y un característico vibrato tan personal.

—  Jean Valjean  •  El Español

Maria Stuarda’ llega al Teatro Real y lo sórdido se vuelve sublime

Lo mejor de la noche continuó hasta el final de la ópera. Donizetti compensa admirablemente lo sórdido con lo sublime, pero necesita una artista vocal con el talento, la expresividad y la fortaleza de Lisette Oropesa. La soprano estadounidense de origen cubano coronó una impresionante evolución psicológica desde la confrontación violenta hasta la elevación espiritual con 25 minutos de canto excepcional. Su interpretación de la bellísima D’un cor che muore, que estuvo a punto de ser arruinada por un móvil, fue el número más emotivo y lo coronó con sublimes filados. Pero no se quedó atrás su maestoso final Ah! se un giorno da queste ritorte con un exquisito affrettando y el añadido de un cegador re sobreagudo final, antes de poner su cabeza sobre el tajo y que viéramos al verdugo alzar el hacha. Oropesa también brilló en su cavatina del primer acto, con un exquisito fraseo, y exhibió un virtuosismo descollante en la cabaletta que adornó con gusto en la repetición.

—  Pablo L. Rodríguez  •  El Pais

Lisette Oropesa se corona (de nuevo) como reina con 'Maria Stuarda' en el Teatro Real

Ya en el segundo acto fue Oropesa quien ya terminó de caldear el patio de butacas con su allenta il pie… Oh nube che lieve, el aria y cabaletta con las que sale a escena. Limpia, perfecta, delicada, ingenua, exquisita… Ahí puso las cartas boca arriba, en tercer acto, ya en el patíbulo, con un dominio del legato propio de la grandísima cantante que es. ¡Menudo tercer acto nos regaló!

—  Nacho Fresno  •  Shangay

Nueva producción de 'Maria Stuarda' en el Teatro Real, con Lisette Oropesa, Aigul Akhmetshina e Isma

Frente a este torrente vocal, Lisette Oropesa, que debutaba en el papel, terminó por convertirse en una secundaria de lujo. Las cualidades que la han llevado a la fama brillaron también en su Maria Stuarda: el exquisito control de las dinámicas, el legato impecable que lució en la “Preghiera”, sus sobreagudos cómodos y un alegato final cargado de sensibilidad y encanto. Su interpretación enamora, y su canto conmueve profundamente. 

—  Juan José Freijo  •  Platea Magazine

Manon

Manon se apellida Oropesa

La producción del Palau valenciano ha encontrado en Lisette Oropesa a la intérprete ideal, dominante y arrebatadora como la compleja heroína, que padece y goza a la vez de las dolorosas delicias de la pasión amorosa y de los deleites del lujo, delicias y deleites perfumados, envenenados por el áspero sabor de la traición. 

—  Álvaro del Amo  •  El Mundo

Manon y compañía

Oropesa se encuentra en plena forma. Se adaptó a todos los registros emocionales que demanda el personaje (inocencia, frescura, picardía, deseo, duda, melancolía, derroche, miedo, arrebato, orgullo, resignación, consunción...) con unos poderosos medios vocales y notable presencia escénica. Segurísima en todos los registros, homogénea, sutil y carnosa, determinante, matizada con exquisitez, siempre oxigenada, su voz fue un lujo que cubrió todos los rincones de la sala principal de Les Arts. En algún momento pensé que un bis estaba a punto de caer. Estas cosas no se sabe bien por qué, a veces pasan y otras no (bueno, en ocasiones sí que se sabe).

—  Rafael Díaz Gómez  •  Mundo Classico

La Manon referencial de Lisette Oropesa y un sensacional Gaffigan deslumbran en Les Arts

Oropesa impresiona en su matizada y amplísima, a la vez que contenida, gestualidad siempre sin afectación, en su capacidad para moverse por las tablas, para seducirnos visualmente, para que empaticemos con ella con un rol de los más extensos de todo el repertorio operístico, pues está en escena en los cinco actos, transitando desde la ensoñadora felicidad que transmite en Je suis encore tout étourdie, a la despedida de un mundo en el que fue feliz Adieu, notre petite table o en plena efervescencia de frivolidad «Je marche sur tous les chemins».

Vocalmente es una de las grandes sopranos líricas del momento, si bien aborda con suficiencia la coloratura. Sin embargo, todavía me parece más interesante su zona media y el ataque al agudo es verdaderamente extraordinario.

—  Joaquín Guzmán  •  ABC.es

Palau de Les Arts 2024-25 Review: Manon

Lisette Oropesa portrayed the title role. She possesses a round velvety timbre whose middle range has expanded and gained in depth and projection. Her entrance aria,”Je suis encore tout étourdie” showed her strong round sound and her fine bel canto technique. Her voice’s soaring pianissimo rises to a high B flat and in the cadenza presents in the middle of the piece which demands a fast scale up to a high E

—  Mauricio Villa  •  Opera Wire

Crítica: ‘Manon’ en Les Arts de Valencia con Lisette Oropesa y Charles Castronovo

Sin duda alguna, la estrella de la velada fue la Manon, interpretada por la soprano estadounidense Lisette Oropesa, que ya dejó un dulce sabor de boca tras el magnífico recital  ofrecido en la temporada pasada, sobre este mismo escenario. Oropesa ha cantado este exigente papel de forma intachable. Su nítido timbre se mantuvo homogéneo en todo momento, y la voz estaba tan bien apoyada que parecía surgir sin el más mínimo esfuerzo. La afinación fue impecable, y la parte actoral estuvo bastante conseguida.

—  Pedro Valbuena  •  Opera World

Lisette Oropesa canta "Manon" en Les Arts de València

Lisette Oropesa, quien cantaba la protagonista por segunda vez, la primera en Europa, tras debutarla en el Met de Nueva York justo antes de la pandemia. La suya es una interpretacción de ensueño, ya no sólo por el instrumento, que está en plena forma, sino por el arte y la inteligencia puestos a su servicio y el carisma que derrochó en cada una de sus escenas. El canto sul fiato, los filados y ornamentos a piacere... presentaron ya una página de salida Je suis encore... de absoluta belleza, rematada por el Obéissons quand leur voix appelle del tercer acto, mucho más conocida para el público, que le regaló la mayor ovación de una noche a gran altura.

—  Gonzalo Lahoz  •  Platea Magazine

VALENCIA / Lisette Lescaut es Manon Oropesa

Como Manon, el arte de Oropesa es voluble y versátil., además de directo, fresco y joven. Sin recovecos ni medias tintas. Empapado de pasado y sin reserva a la incertidumbre del futuro. Manon en cuerpo y alma. La soprano se metió en la piel del personaje y en su vocalidad compleja. Genuina y única. Diferente a Janine Micheau, a Victoria, a Cotrubas y a tantas otras grandes Manon de la historia, pero cercana al mismo olimpo. En el segundo acto afrontó el aria más célebre de la ópera, “Adieu, notre petite table”, con transparencia, nostalgia e impecable pureza vocal, en contraste con un “Je marche sur tous les chemins” (tercer acto) redondeado con gracia y sabores dieciochescos en la famosa gavota “Obéissons quand leur voix appelle”, cuando retoma las jóvenes alegrías del amor y la juventud.

 Manon Oropesa. Cubana, estadounidense y, sobre todo, tan francesa como la música de Massenet.

—  Justo Romero  •  Scherzo Magazine

Lisette Oropesa deslumbra con una Manon de referencia

Lisette Oropesa, y la soprano estadounidense no defraudó; pocas cantantes cuentan con una voz tan idónea para el papel como la suya. Posee las agilidades y sobreagudos que exige el personaje y que buena parte del público espera; pero Manon no es un papel para una soprano ligera, ya que necesita de una cantante con un centro carnoso para poder desplegar todos los colores que un rol tan amplio y complejo necesita; Oropesa no solo lo tiene, sino que lo sabe explotar. De esa forma logró plasmar cada situación dramática, utilizando para ello solo el canto y sin tener que recurrir a ningún efecto de tipo verista fuera de estilo. El mejor ejemplo fue el patetismo que consiguió en el último acto. A eso hay que unir en despliegue escénico insuperable, porque la soprano se entregó a la producción de Vincent Huguet encarnando el personaje en todas sus dimensiones.

—  César Rus  •  Opera Actual

Oropesa arrasa en su viaje del convento a los cabarés de Josephine Baker

Triunfó la diva estadounidense en este debut europeo en el personaje. Está viviendo un momento dorado, y eso se notó en la evolución del rol. Delicada, frágil, de voz suave y exquisita en sus pianissimo para proyectar, sobre cada esquina del imponente Palau de Les Arts, el drama de que está “aturdida, sorprendida” en el primer acto, antes de descubrir que hay otra vida muy diferente a la que el destino, y sobre todo su primo Lescaut, ha programado para ella.

Desde ese momento, no deja de crecer, pasando de ese recogimiento del primer y segundo acto (sublime en su Adeu, notre petite table) a la coloratura (brillante, chispeante, fresco y descarado su Je marche sur tous chemins) del tercero. Y así durante las más de tres horas de música que tiene que afrontar en este viaje del recato a las florituras musicales, en una obra tan complicada como imposible.

—  Nacho Fresno  •  Shangay

La soprano Lisette Oropesa reina como Manon en Les Arts

La soprano estadounidense de origen cubano no defraudó en su debut europeo con este complejo personaje de Massenet, el pasado jueves 3 de octubre, en Valencia. Fue una inauguración de lujo de la temporada 24/25 en el Palau de Les Arts que coincidió, el día anterior, con el reconocimiento de Oropesa como mejor cantante femenina en la gala de los International Opera Awards celebrada en Múnich. La cantante cautivó al público desde su primera intervención, en el aria Je suis encore tout étourdie, con exquisitas coloraturas añadidas a sus carcajadas, después de fascinar con su fraseo de la inicial resignación a entrar en un convento.

Una caracterización de la inocencia y la sensualidad tan corpórea como flexible y natural. La prosiguió en Voyons, Manon o, ya en el segundo acto, en la bella Adieu, notre petite table. Cosechó la mayor ovación de la noche tras cantar una refinada y virtuosa gavotte del cuadro de Cours-la-Reine, en el tercer acto, que salpicó de brillantes sobreagudos. Pero lo mejor de la noche lo escuchamos poco después, en el irresistible N’est-ce plus ma main del cuadro de Saint-Sulpice, donde convence a Des Grieux de que renuncie a los hábitos con un excepcional legato y maravillosos filados.

—  Pablo L. Rodríguez  •  El Pais

El Palau de les Arts de Valencia aclama la Manon de Lisette Oropesa

Porque no es menor el hecho de que 'Manon' de Massenet derive buena parte de su fama al conglomerado de bellas melodías que aquí es escuchan muy bien perfiladas por Lisette Oropesa, protagonista absoluta de la reposición. Puestos a elegir un matiz de su actuación merecería la pena destacar la facilidad con la que describe el personaje desde la ingenua alegría de su 'Je suis encore tout étourdie', pasando por el reflexivo lamento en 'Adieu, notre petite table', tan dulcemente expresado; la nobleza de sus arrogantes agudos en 'Je marche sur tous les chemins', y la candidez de su despedida final. Oropesa canta en Valencia su primera Manon europea tras la apoteosis de su presentación en el Metropolitan de Nueva York. Las importantes exigencias vocales del papel tienen respuesta en la facilidad de emisión, la calidad de las medias voces, la delicadeza de los efectos y el dominio del registro agudo. En un concepto eminentemente dulce.

—  Alberto González Lapuente  •  ABC.es

Lisette Oropesa, carne y alma de Manon

Manon en “los locos años veinte”. Art déco. Las Kardashian. “Una de las pocas óperas en la que el hombre es la víctima y el tenor no es celoso”. Más allá de la palabrería, elucubraciones, interpretaciones y reinterpretaciones escénicas, del regreso de la ópera Manon de Massenet al Palau de Les Arts -ya se escuchó en 2010, en tiempos de Helga Schmidt- queda la esencia de una de las grandes óperas del repertorio; es decir, el canto y su base sinfónica. Fueron precisamente la soprano cubano-estadounidense Lisette Oropesa y la Orquestra de la Comunitat Valenciana los genuinos triunfadores de una función de contrastes y nivel, convertida en inolvidable por el canto y la expresión excepcional de la diva y una orquesta que tocó, cantó y sonó maravillosamente toda la noche bajo el gobierno efectivo de su titular, James Gaffigan.

Desde los primeros momentos, -“Je suis encore tout étourdie”-, la Oropesa dejó enunciados los perfiles expresivos y vocales de un personaje que le va como anillo al dedo. Musical y dramáticamente. A pesar de su poderosa personalidad, y de su condición de figura puntera de la lírica actual, en su interpretación fue solo Manon, la genuina y única. No hizo de Manon: fue la propia Manon la que el jueves, cantó y actuó en la escena inmensa del Palau de Les Arts. Tal fue su entrega, identificación con el personaje y médula vocal de un papel marcado por figuras legendarias de la ópera, con Victoria de los Ángeles a la cabeza. Oropesa, que debutó el rol en 2019, en el Metropolitan de Nueva York, incorpora su nombre a la nómina selecta de las mejores Manon que fueron y son.

Cantó desde el alma, otorgando sentido y expresión a cada palabra, a cada sílaba, a la evolución de una casi niña de 16 años, caprichosa y Lolita, que tras cinco actos y seis escenas concluye convertida en una heroína del amor y la libertad. Y fue esa transición difícil, desde la ingenuidad y la frivolidad a la pasión que es capaz de aparcar todos los sueños y anhelos de antaño para dejar que el amor imponga su ley en tiempos difíciles y contra cualquier conveniencia, la guía que marcó una noche en la que ella fue absoluta protagonista. El abismo entre la jovencita caprichosa y la heroína que cierra la historia con esa frase intensa y sencilla que sale de sus labios agónicos: “Et c’est là l’histoire de Manon Lescaut”.

Antes, momentos tan memorables como cuando en el segundo acto entona el aria más célebre “Adieu, notre petite table” con sutileza vocal transparente y cargada de efusión y nostalgias; o el contraste, en el frívolo tercer acto, con un “Je marche sur tous les chemins” redondeado con gracia y sabores dieciochescos en la gavota “Obéissons quand leur voix appelle”, donde retoma las jóvenes alegrías del amor y la juventud... Como Manon, el arte de Oropesa es voluble y versátil, fresco y joven. Atrevido y decidido. Impregnado de pasado y abierto a la incertidumbre del futuro. Y, como su hermana Charlotte (Werther), sin recovecos ni medias tintas.

—  Justo Romero  •  Levante

La traviata (Violetta Valery)

Lisette Oropesa jako współczesna Traviata

W roli Traviaty wystąpiła Lisette Oropesa. Śpiewaczka robi ogromne wrażenie w scenach kameralnych, takich jak rozmowa z ojcem Alfreda czy finałowa scena śmierci, gdzie słychać delikatną, melancholijną barwę głosu i bajeczne piana. W pierwszym akcie słynna „E strano!…Ah, fors’è lui…Sempre libera” była popisem technicznej biegłości i koloraturowej sprawności, szkoda jednak że przerwana została w środku przez owacje publiczności, co zakłóciło stopniowe budowanie przez artystkę napięcia.

—  Magdalena Grzybowska  •  Opera Lovers

WIEN / Staatsoper: „LA TRAVIATA“ – vierte und letzte Vorstellung dieser Aufführungsserie

Lisette Oropesa ist mit ihrem lyrischen Koloratursopran, der sowohl zarte Lyrismen als auch dramatische Ausbrüche mühelos bewältigt, eine ideale Interpretin der Violetta Valéry, die in der Inszenierung von Simon Stone ja keine Kurtisane im Paris des 19. Jahrhunderts ist, sondern eine Influencerin der Gegenwart. Oropesa überzeugt sogar mehr als ihre Vorgängerin in der Premiere dieser Produktion. Man nimmt ihr sowohl die ausgelassene Lebensfreude zu Beginn als auch die Resignation und Verzweiflung über die fortschreitende Krebserkrankung ab.

—  Walter Nowotny  •  Online Merker

Die verruchten Opernmädchen sind hier die Stars!

Erst recht, wenn die „Traviata“ unserer Tage auf der Bühne steh: Lisette Oropesa ist mit ihrem herrlich leuchtenden Zaubersopran und ihrem intensiven Spiel einfach eine Wucht zwischen Koloraturfreuden und zu Tränen rührendem Sichen und Sterben.

—  Stefan Musil  •  Kronen Zeitung

„La Traviata“ an der Staatsoper: Diese Violetta überragt alle

Lisette Oropesa beweist sich an der Staatsoper als eine der Diven unserer Zeit. Juan Diego Floréz als Alfredo gefällt mit Gefühl.

a tut es wohl, wenn man eine subtil agierende Darstellerin wie Lisette Oropesa hat, die dem besonders elegant entspricht. Sie macht die Fotos mehr nebenbei, locker aus dem Handgelenk. Das nimmt dem Plakativen des ersten Akts nicht die Wirkung, ist aber weniger aufdringlich als bei Vorgängerinnen.

Warmes Timbre, brillante Spitzen
Generell ist Oropesa wohl eine der besten Violettas, die man derzeit hören und sehen kann. Wie sie unter der Forderung von Alfredos Vater, auf diesen zu verzichten, förmlich zerbricht, wie sie sich fragil gegen die fortschreitende Krankheit wehrt, wie die Liebe zu Alfredo sich nicht ersticken lässt – das war ganz starkes Singschauspiel. Vor allem aber ließ die gesangliche Gestaltung keine Wünsche offen: Warm timbriert, mit exakten Koloraturen und Phrasierungen sowie brillanten Spitzentönen bewies sie sich als eine der Diven unserer Zeit. Herausragend, mit welcher Qualität sie sowohl die Leuchtkraft für den ersten Akt als auch die Lyrismen für das Folgende aufbringt.

—  Theresa Steininger  •  Die Presse

"La Traviata": Betörender Seelengesang in der Wiener Staatsoper

US-Sängerin Lisette Oropesa begeistert in Simon Stones Inszenierung an der Staatsoper.

Diese aber geraten in den Hintergrund, wenn eine Sängerin wie Lisette Oropesa als Violetta Valéry auf der Bühne steht: Sie verkörpert glaubwürdig diese junge, heutige Frau, die schicke Partys feiert, per SMS kommuniziert und dabei betört sie mit ihrer famosen Stimme. Denn sie verfügt über einen lyrischen Koloratursopran. Fulminante Ausbrüche sind bei ihr genauso möglich wie atemberaubende Lyrismen, feines, zartes Vibrato. Zuweilen erinnert die in New Orleans geborene Amerikanerin an Ileana Cotrubas.

Wenn sie nach dem Fest im ersten Akt durch Stones Paris wandelt, und ihr „Sempre libera“ intoniert, ist das von einzigartiger Wahrhaftigkeit. Mit ihrer brillanten Technik changiert sie mit Eleganz zwischen Ausdruck und betörendem Seelengesang.

—  Susanne Zobl  •  Kurier

WIEN / Staatsoper: LA TRAVIATA mit Oropesa, Floréz & Dupuis

Allen voran die mitreißend singende wie auch darstellerisch berührende Lisette Oropesa in der Titelrolle. Die kubanisch-amerikanische Sopranistin bringt alles mit, was für diese Rolle essenziell ist: Eine wunderschöne Stimme, gerade groß genug, hell und fein timbriert, ausdrucksstark und technisch so versiert, dass sie mit eleganter Leichtigkeit anmutig und geradezu schwerelos durch die Kadenzen schweben kann. Sie ist zu zartestem Pianissimo fähig, aber auch in kraftvolle Sequenzen wie in „Sempre lbera“ sattelfest.  Bewundernswert, wie sich Oropesa in den sich ändernden Gefühlswelten verwandeln kann, von verliebter Glückseligkeit im ersten Akt bis zur erschütternden Verzweiflung in „Addio del passato“ und dem letzten Aufflackern des Lebens- und Liebenswillen angesichts des Todes. Darstellerisch überzeugt sie mit ehrlicher, liebenswerter Aufrichtigkeit, nicht mit großen Gesten.

—  Manfred A. Schmid  •  Online Merker

La Sonnambula (Amina)

Teatro dell’Opera di Roma 2023-24 Review: La Sonnambula

Lisette Oropesa, undeniably a coloratura soprano, offered an interpretation that was poignant, evocative, and introspective. Her shimmering, luminous soprano voice, ideally suited for bel canto, effortlessly navigated the demands of the score. She delivered sparkling, flawless coloratura passages, breathtaking chromatic scales, and a vibrant, thrilling trill. However, these vocal feats were not mere showcases of her technical prowess; rather, they were wielded in service of the music and character portrayal.

Oropesa’s rendition of “Sovra il sen la man mi posa” in Act one was electrifying, brimming with cascading coloratura fireworks, yet imbued with the innocence and exuberance of a young woman on the cusp of marital bliss. The love duet with John Osborn (Elvino), “Son geloso del zeffiro errante,” emerged as a highlight, with both singers infusing their performances with heartfelt emotion; Osborn conveying loving jealousy, while Oropesa responded with reassuring tenderness. A superb performance.

—  Laura Servidei  •  Opera Wire

Al Teatro dell’Opera trionfo per il debutto di Lisette Oropesa ne “La sonnambula”. Discutibile la re

Le buone notizie sono venute dalla parte prettamente musicale. Innanzi tutto dalla scelta della compagnia di canto risultata di grande valore. Osservata speciale era l’Amina del soprano statunitense di origine cubana Lisette Oropesa che in questa occasione affrontava per la prima volta in palcoscenico questo personaggio ‘mitico’ nella Storia dell’Opera. Possiamo senza dubbio dire che la Oropesa ha superato l’esame a pieni voti dimostrando di avere le caratteristiche per interpretare questa parte che, ricordiamo, fu scritta da Bellini per Giuditta Pasta, una delle cantanti preferite del compositore catanese. La Oropesa ha con molta evidenza ben preparato la sua interpretazione mostrando sicurezza nelle emissioni e facilità nell’affrontare le varie difficoltà che costellano la linea vocale affidata a questo personaggio. Inoltre evidenzia una più che soddisfacente presenza scenica che abbinata anche ad una efficace pronuncia la rende interprete ideale per questo ruolo. Il personale trionfo ottenuto al termine dello spettacolo è stato prorompente rendendola evidentemente molto soddisfatta della sua prova e del gradimento del pubblico.

—  Claudio Listanti  •  About Art Online

Roma - Teatro dell'Opera: La sonnambula

Lisette Oropesa, al debutto nel ruolo, canta benissimo e interpreta splendidamente: acuti, fioriture, trilli, espressione del viso e “parola scenica”. Non manca nulla. Ciliegina sulla torta, un Ah, non credea mirarti più Ah non giunge uman pensiero da antologia. Nonostante una regia fortemente discontinua, l’Oropesa riesce comunque a risultare magnetica sul palco e a polarizzare l’attenzione degli spettatori. Peccato solo per la mancata valorizzazione scenica della grande aria finale: un differente approccio registico avrebbe potuto condurre a un effetto catartico ancor più potente. Per lei non mancano applausi a scena aperta e ovazioni finali risonanti. Prosegue, insomma, la storia d’amore tra Lisette Oropesa e il Teatro dell’Opera di Roma, iniziata nel 2016 con un magnifico Rigoletto.

—  Michelangelo Pecoraro  •  Opera Click

Alles, was man können muss

Der Belcanto ist der Spitzentanz unter den klassischen Gestalten des Gesangs - und Lisette Oropesa seit einigen Jahren unter den Sopranistinnen seine amtierende Königin. Schließlich beherrscht die US-Amerikanerin mit kubanischen Wurzeln alles, was eine Sängerin hier können muss: perlende Läufe, saubere Sprünge, Triller, rasante Verzierungen, in unterschiedlichen Artikulationen. Doch nichts davon klingt bei ihr technisch, gar mechanisch, weil der Grundton ihres Soprans warm ist, einen lyrischen und weichen Kern aufweist, der, stets umflort von einem sanften Schatten, einen hohen Wiedererkennungswert hat. Wie beim Ballett muss beim Belcanto das Künstliche natürlich wirken, das Akrobatische zum Ausdruck des Menschlichen werden - ein Spagat, den Oropesa so souverän beherrscht, dass sie für die ebenso ungewöhnlichen wie anspruchsvollen Rollen auch im Heimatland des Belcanto gefragt ist, in Italien.

Oropesa in Rom hören: Die vielen kleinen Noten kommen gestochen klar, aber nie pieksig daher; längere werden mittels feiner Binnendynamik belebt; Spitzentöne stechen nie grell aus der Linie, überstrahlen aber bei Bedarf mühelos den ganzen Chor. Und auch darstellerisch macht sie ihre Amina hier zum reizend weltfremden, in seiner eigenen Weise durchaus frechen Mädchen.

Was Lisette Oropesa auch in der berühmtesten Arie der Oper zugutekommt, die Bellini wirkungsvoll an den Schluss gestellt hat: "Ah! non credea mirarti". Denn Amina muss ein zweites Mal schlafwandeln, um ihre Unschuld zu beweisen, bevor die Hochzeit doch noch stattfinden kann. Was bestens ins Arienschema des Belcanto aus einem langsamen Cantabile und einer schnellen Cabaletta passt. Im Cantabile lässt Oropesa ihren schier endlosen Atem strömen, gibt ihm damit Dringlichkeit. Und dem Koloraturjubel der Cabaletta fügt sie selbstverständlich noch einige eigene, noch rasantere Wendungen hinzu. Wie sich das gehört, wenn man es kann.

—  Michael Stallknecht  •  Süddeutsche Zeitung

DORMON TUTTI MENO LA SONNAMBULA

Oropesa nella Sonnambula restituisce il piacere della complessi-tà, la raffinatezza del ricamo fitto, la trama che pur già densa e veloce riesce ancora di nuove spericolatezze, a sorpresa. Aggiunte peraltro sempre con la facilità sorridente tipica dei veri vincitori. Tutto sembra facile per lei. La lacrima non le appartiene, per ora, chissà forse domani. Infatti più che lo struggimento topico atteso dal Teatro romano traboccante in «Ah non credea mirarti», il cantabile finale, sospeso ancora tra sonnambulismo e realtà, travolge la girandola felice di «Ah non giunge uman pensiero». Perché questa è la cifra stilistica di Li-sette: caratteristica che la stacca dal pianto traboccante della Callas. Un applauso alle non imitatrici.

—  Carla Moreni  •  Il Sole 24

"La sonnambula" al Teatro dell'Opera divide la platea: grande canto, ma la regia è discutibile

Per fortuna il soprano ha offerto un’interpretazione magnifica quanto a qualità vocali, intonazione e fraseggi morbidissimi, sia nei momenti cantabili sia in quelli virtuosistici. Pagine immortali, come la cavatina e la cabaletta del primo atto “Come per me sereno…Sovra il sen la man mi posa” e la scena del sonnambulismo “Ah, non credea mirarti” sono state giustamente applaudite a scena aperta. 

—  Luca Della Libera  •  Il Messaggero

A ROMA UNA (NUOVA) SONNAMBULA DI SUCCESSO CON LISETTE OROPESA

La presenza di Lisette Oropesa ha marcato inconfondibilmente questa Sonnambula, celebrando come si deve il suo esordio nel personaggio, subito collocato in una dimensione superiore.

Sono bastate poche note per apprezzare i sorprendenti colori della sua voce che si apre, piena e luminosa in ogni registro. Voce che giunge all’ascolto in uno smalto compatto e lucente.

Una partecipazione che ha innalzato la qualità dello spettacolo. Va da sé che la Oropesa abbia tratteggiato la sua Amina con tutti gli slanci e le trepidazioni del personaggio. E senza mai indulgere alla minima leziosità, sorretta com’è da un alto bagaglio tecnico e da una limpida coscienza stilistica, ai quali non fa ombra qualche impalpabile incertezza che la fatica, alla fine, ha fatto trapelare.

—  Francesco Arturo Saponaro  •  MusicPaper.it

Regia da incubo, canto da sogno: La sonnambula all'Opera di Roma

Peccato doppio perché l’occhio soffre ma l’orecchio gode. Lisette vale tant’oro quanto Oropesa: leggermente contratta nella cavatina, realizza poi un crescendo vocale e interpretativo che culmina in un “Ah, non credea mirarti” da antologia. La voce è estesa, morbida, non enorme ma sempre piena; l’italiano, perfetto; il trillo, l’ottava meraviglia del mondo; l’interprete, intensa e anche saggia nella sua voluta semplicità, in un personaggio su cui volteggia ancora e sempre il fantasma della Maria. 

Trionfo per la parte musicale e tonfo per quella scenica, con fischi e improperi. Cosa volete, noi siamo gente semplice, che ancora si commuove quanto una ragazza bravissima di New Orleans canta una di quelle melodie belliniane “lunghe, lunghe, lunghe”

—  Alberto Mattioli  •  Il Foglio

Incanta la Sonnambula di Lisette Oropesa,

 Lisette Oropesa, al debutto nel ruolo di Amina dopo essere stata protagonista con il lirico capitolino dell'opera-film La traviata per la regia di Mario Martone, ha dato sfoggio delle sue straordinarie capacità belcantistiche strappando applausi e 'brava' nei duetti come da sola nelle melodie più struggenti.

—  ANSA  •  Ansa.it

Una Sonnambula da sogno

La Oropesa è un’Amina deliziosa, ingenua e tenera ma non manierata, anzi resa molto autentica e viva dalla toccante alternanza di momenti intensi di malinconia, felicità, drammaticità ed esultanza. Il suo timbro è particolare, comunicativo e simpatico, il suo stile e la sua tecnica sono inappuntabili.

—  Mauro Mariani  •  Giornale della Musica

Guillaume Tell (Mathilde)

LISETTE OROPESA UND MARIA NAZAROVA STEHLEN GUILLAUME TELL DIE SHOW

Mit Lisette Oropesa gelingt das an diesem Abend vorzüglich. Biegsam, flexibel bis zum äußersten Anschlag. Na, was sage ich:

Grenzenlos und ohne doppelten Boden fliegen die Töne der zierlichen Sopranistin in duftige Höhen und gleiten leicht und mühelos dahin.

Wendig ist Lisette Oropesas Stimme nur einmal. Wie sie die Läufe angeht und die Koloraturen sauber miteinander verblendet, ohne auch nur einen einzigen Registerbruch zu erleiden. Es fließt und fließt und strömt ihr Vokalinstrument so geschmeidig wie herabperlend goldener Honig.

Dabei klingt ihre Stimme immerzu warm, vollmundig und saturiert, sodass man sich an dem klanglichen Farbenreichtum kaum mehr satt hören kann.

Schauspielerisch eine Wucht, genießt man diese außerordentlich brillante Darstellung der Mathilde.

—  Nicole Hacke  •  Operaversum

Ins Schwarze getroffen: Guillaume Tell an der Wiener Staatsoper

Oropesa beeindruckte mit wunderbaren Höhen und blitzblanken Koloraturen – eine wahre Freude, ihr zuzuhören, zudem macht sie auch darstellerisch gute Figur.

—  Snapdragon  •  Bachtrack

Wiener Staatsoper: Bei diesem Tell trifft die Sopranistin ins Schwarze

Mit Lisette Oropesa hingegen schien das Stück im zweiten Akt erst richtig zu beginnen: Eine Mathilde von so koloraturgewandter Leuchtkraft und hoheitsvoller Ausstrahlung hört man wahrlich nicht alle Tage.

—  Walter Weidringer  •  Die Presse

Staatsoper ruft zur stimmstarken Vaterlandsbefreiung

Lisette Oropesa besitzt als seine Angebetete Mathilde Grandezza und einen höhensicheren Sopran.

—  Christoph Irrgeher  •  Der Standard

Da treffen fast alle ins Schwarze

Mit imponierender Sicherheit, Belcanto-Glanz und perfekt sitzenden Spit-zentönen gestalten John Osborn und Lisette Oropesa das unglückliche Liebespaar Arnold, den Revolutionär, und die Habsburgerin Mathilde (makellos in Technik, Timbre, feinem Ausdruck in ihrer Arie „Pour notre amour"und der Cabaletta)

—  Bertrand  •  Kronen Zeitung

„Willhelm Tell“: Peinliches und Gelungenes in Spitzenbesetzung

Oropesa ist auch die stärkste Stimme des Abends. Sie bringt Poesie und Farbe in die schwere Partie, meistert nicht nur die Höhen und Koloraturen bravourös, ihr gelingt ein echtes Porträt.

—  Martin Gasser  •  Kleine Zeitung Steiermark

WIEN/ Staatsoper: GUILLAUME TELL – nach 19 Jahren wieder im Repertoire

Lisette Oropesa sang die Matilde mit viel Gefühl, wunderschönem Timbre und sicherer Höhe.

—  Johannes Marksteier  •  Online Merker

Ins Schwarze getroffen: Wiederaufnahme von Rossinis „Wilhelm Tell“ an der Staatsoper

Fulminant gerät sein Duett mit Lisette Oropesa als Mathilde. Diese Sopranistin betört mit wohldosierter Intensität, Noblesse und brillanter Stimmführung.

—  Kurier  •  Kurier

WIEN / Staatsoper: GUILLAUME TELL – Wiederaufnahme

Einen starken, wohl der einnehmendste Eindruck des Abends, hinterlässt das mit Spannung erwartete Rollendebüt von Lisette Oropesa als Mathilde. Die von Arnold geliebte Habsburger-Prinzessin, die einzige positive Person in den Reihen der österreichischen Besatzer, tritt erst im zweiten Akt, dem Herzstück der Oper, in Erscheinung. Rossinis Kollege Donizetti meinte einst, dass der erste und der dritte Akt der Oper vom besten Rossini stamme, der zweite aber wohl von Gott selbst. Wie um das zu bekräftigen, singt die Sopranistin mit göttlicher Stimme in himmlischen Höhen, bewältigt die aberwitzigen Koloraturen mit sanften, höchst sinnlichen Tönen und ist auch darstellerisch eine wahre Freude.

—  Manfred A. Schmid  •  Online Merker

La traviata (Violetta Valery)

La Traviata à Bastille, ou la "grâce" des réseaux sociaux

Mais Violetta Valéry, en ce dimanche après-midi, n'est nulle autre que Lisette Oropesa, triomphale de puissance mélodieuse tout en incarnant parfaitement la séductrice assumée. Son jeu et sa voix dynamique élargissent l'espace scénique et acoustique, sachant percer le mur d'orchestre et des c(h)œurs par ses accents, sans négliger les grands moments de douceurs et la claire déclamation du texte.

—  Juan Barrios  •  Olyrix

Giulio Cesare (Cleopatra)

Giulio Cesare in Paris

Handel’s world was vibrantly alive with excellent performances by Lisette Oropesa’s Cleopatra and Gaële Arquez’s Giulio Cesare. Louisiana (USA) born Mlle. Oropesa is quite shapely, easily embodying the arrogant and calculating sirene of myth. As Handel’s heroine she is also a sincere lover, ready to die as her brother’s prisoner. As defeated as she was in her heartbreaking “Piangero la sorte mia,” we were smitten by its sincerity. An estimable technician of beautiful voice she wove the florid lines of her multiple arias into a convincing whole.

—  Michael Milenski  •  Opera Today

Parigi - Palais Garnier: Giulio Cesare

Lisette Oropesa appare nella piena maturità vocale e si fa luce sin dalle prime arie, per poi imporsi nel corso del secondo atto con un'intensa esecuzione di “Se pietà di me non senti” e soprattutto nel terzo con una pirotecnica “Da tempeste il legno infranto”.

—  Fabrizio Moschini  •  Opera Click

Faste retour d’Egypte au Palais Garnier

En Cléopâtre, à peine vêtue d’une tunique blanche presque transparente, la fabuleuse soprano cubano-américaine Lisette Oropesa impose quant à elle une agilité, une précision souveraine dans les trilles acrobatiques de la partition.

—  Julien San Frax  •  Causeur

CÉSAR SUPPLANTÉ PAR CLÉOPÂTRE

Pour ce qui concerne la distribution vocale, la divine surprise vient de la soprano Lisette Oropesa, qui incarne une Cléopâtre doublement séductrice par son physique et sa voix aussi souple que puissante,

—  Noël Tinazzi  •  Web Théâtre

Radieuse Cleopatra à l’Opéra de Paris

A l’exemple de Lisette Oropesa qui, après avoir triomphé sur les scènes internationales -Traviata, Gilda, Lucia di Lammermoor, récemment Ophélie, comme dans les premier rôles de Mozart, Rossini, Bellini, Donizetti, propose ici une radieuse incarnation de Cleopatra.

Ballerine, gymnaste, elle se joue des chausse-trappes scéniques prêtant sa vivacité, sa grâce et son chic à la séductrice égyptienne, allant jusqu’à s’approprier des mimiques de meneuse de revue -on pense à Mistinguett- conçues à l’origine pour Natalie Dessaye.

Du premier au dernier instant, elle déploie sans faiblir un chant lumineux, sain, fruité à souhait. Elle sait également susciter l’émotion lorsque, souveraine déchue, elle se révèle dans sa vérité de femme et sa dignité. Il est permis de chérir les Cléopâtres valétudinaires qui compensent la ténuité par l’agilité mais, également, d’admirer chez cette grande rossinienne la plénitude d’un chant qui, jusque dans des ornements, se met uniquement au service de l’expression.

—  Bénédicte Palaux-Simonnet  •  Crescendo Magazine

RITIQUE, opéra. PARIS, Palais Garnier, le 20 janvier 2024.

La prestation de la soprano Lisette Oropesa dans le rôle de Cléopâtre est tout aussi surprenante, surtout que nous ne sommes pas habitués à l’entendre dans ce répertoire. Elle est tout à fait piquante et séductrice théâtralement, et possède une maîtrise totale de son instrument. Elle est ravissante et bouleversante dans « V’adoro, pupille » et « Se pietà di me non senti » respectivement, dans l’acte 2, puis virtuose et légère dans son air final à l’acte 3 « Da tempesta il legno infranto ».

—  Sabino Pena Arcia  •  Classique News

Handel nel museo

In questa versione, Cleopatra è il fulcro dell'azione e in questo senso il soprano Lisette Oropesa non ha deluso in nessun momento. Perfetta dal punto di vista attoriale, piena di simpatia e di partecipazione, ha affrontato tutte le insidie della partitura, sia nei momenti di lirismo sia in quelli di forza e agilità. Una grande serata di trionfo per il soprano di New Orleans di origine cubana.

—  Gustavo Gabriel Otero  •  L'ape musicale

Une Nuit au musée Garnier avec Jules César et Cléopâtre

Il est ici confié à Lisette Oropesa qui assume le tour de force de ce rôle aux 8 airs et au sublime duo final avec César. 8 airs et comme l’acmé d’une danse des 7 voiles dans son costume en semi-nudité feinte, mais d’une sensualité assumée, féline et incandescente. Sa voix finement tissée comme de la soie est de même : rayonnante dans les aigus, riche dans le médium et toujours sonore, même dans les tons graves.

—  Henry Runey  •  Classy Keo

« Giulio Cesare » au Palais Garnier : tous fous de Cléopâtre !

Libérée, épanouie, heureuse, telle apparaît en revanche Lisette Oropesa dès son entrée en scène, tenue légère et pas sautillant. Caractère badin traité sur le mode souriant, voire comique, au premier acte, Cléopâtre gagne en densité mélancolique, tragique même, lorsque son frère Ptolémée abat sa vindicte sur elle. La soprano américaine fait cadeau de son timbre fruité, ensoleillé, sensuel sans l’ombre d’une vulgarité, aux airs insouciants ou triomphants comme aux lamenti poignants : « Si tu n’as pas pitié de moi, ô juste ciel, je vais mourir »

—  Emmanuelle Giuliani  •  La Croix

« Giulio Cesare » de Haendel : une œuvre magnifique mais une Première inégale

La si belle Lisette
Cléopâtre c’était la très belle Lisette Oropesa, à la plastique irréprochable qui rend si crédible l’amour que lui porte Jules César dès le premier regard alors qu’il ignore encore qui elle est.

Actrice-née, Lisette Oropesa a immédiatement les faveurs du public qui ovationne littéralement chacune de ses arias

—  Helene Adam  •  Cult.news

Lisette Oropesa en Cléopâtre de collection dans Giulio Cesare à Garnier

Cette dernière est incarnée pour cette série de représentations par Lisette Oropesa, qui triomphe de la soirée avec agilité, dans tous les sens du terme. Cléopâtre arrive juchée sur la statue de Ramsès II, la parcourant, minaudant et narguant son frère de là-haut, triomphant de sa féminité sur lui. La voix, au timbre très reconnaissable, semble toujours cacher un sourire. Les aigus sont frais, déjà audibles dans les harmoniques du médium et les ornementations, filées, se dirigent vers les points les plus hautes de sa tessiture, à l’image du personnage espiègle qu’en fait cette mise en scène. 

—  Jeanne Auffret  •  Olyrix

Night at the Museum

It’s hard to imagine a more appropriate choice for the role of Cleopatra than the incandescent Lisette Oropesa. A coquette par excellence, she has the vocal and dramatic prowess to embody Ptolemaic Egypt’s last queen. Her glorious lyric coloratura had just the right timbre, feminine and fruity. Vocally, she excelled in all her arias, but her Act II aria “V’adoro pupille” was the most sensual. Technically, her Act III aria “Da tempeste il legno infranto” was the most dazzling.

—  Ossama el Naggar  •  Concerto Net