Reviews

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2021

Recital

Lisette Oropesa, como un torrente

Quizás la estupenda sintonía y colaboración que existe entre estos dos teatros propició la cita, que quedará siempre en nuestro recuerdo como un acontecimiento extraordinario de belleza vocal, expresividad y entusiasmo melódico. Su voz antes ligera ahora ya con un toque lírico considerable, se ha curtido en los mejores escenarios del mundo con especial facilidad para la coloratura y afrontando papeles de enorme envergadura y dificultad. Pero aquí vino defendiendo un programa todo en español, a fuerza de canciones y romanzas de zarzuela de uno y otro lado del Atlántico, llevando sus orígenes cubanos y su pasión española al límite en un recital sin precedentes.

—  Juan José Roldán  •  El Correo

Entre zarzuelas y habaneras

Un aleteo vivaracho abría el recital con la Paloma de Oropesa, quien desde un primer momento ya prometía desde aquí la asombrosa vocalización de cuanto cantaba, y si algo no se le entendía es porque era prácticamente imposible (las zonas más agudas de las sopranos suelen luchar con este escollo). Digamos también que por el hecho de alcanzar agudos estratosféricos su voz no es delgada y ni sin cuerpo, una cualidad que la hace más versátil y su color más variado. Es verdad que también posee un vibrato nervioso, que debe ser más de una técnica determina o una costumbre antes que defecto de su canto, puesto que en las 'Siete canciones populares españolas' que siguieron dicho vibrato se lentificó en las piezas más pausadas ('Asturiana', 'Nana').

—  Carlos Tarín  •  ABCdeSevilla

Crítica: Lisette Oropesa en Sevilla. Músicas de las dos orillas

Todas estas cuestiones técnicas, con ser de por sí ya sobresalientes, de nada servirían sino estuvieran al servicio del fraseo y de la expresión. Y ahí es donde Oropesa desarma desde los primeros compases gracias a la seducción y delicadeza de su manera de decir, con la complicidad de ese ligero temblor de emoción en su voz. No se puede cantar de una manera más delicada, sotto voce y a flor de labios, la Asturiana o la Nana de Falla. En las canciones de Rodrigo supo amoldar el sonido a una dicción siempre clara y una fraseo muy cuidado, delicado y sutil. Maravillosos por último los tres bises, sobre todo ese vals de El húsar de la guardia tan elegantemente cantado.

—  Beckmesser  •  Beckmesser

Recital

Oropesa en oro

No solamente por la magnífica dicción castellana, algo que por sus raíces latinas no le es en absoluto ajeno ni indiferente, sino por la adecuación expresiva, siempre emparentada con su fuerte personalidad operística. Y el Teatro de la Zarzuela vio por vez primera cómo brillaron de nuevo las elevadas facultades canoras de soprano lírica de agilidad que atesora Lisette Oropesa, en la que prepondera un mórbido registro central y unos firmes agudos, espléndidamente emitidos, a lo que une una presencia carismática en el escenario que atrapó al espectador desde su primera interpretación, muy personal, de la salida de Paloma de El barberillo de Lavapiés, o aquella otra de la romanza de Marola “En un país de fábula” de La tabernera del puerto, título visto recientemente en este escenario, que la americana desgranó con finura en línea melódica y picados.

—  Germán García Tomás  •  Mundo Classico

Lisette Oropesa arrolla en el Teatro de la Zarzuela

Demostró una vez más la gran versatilidad de su voz, capaz de abordar nuevos géneros e interpretarlos de manera brillante. O habría que decir, apabullante. Sus cualidades vocales son evidentes. No existe nada en la partitura, ni fuera de ella, que se le resista. Mantiene unos agudos y sobreagudos excepcionales, un centro homogéneo y unos graves muy consistentes. Y una de sus mayores cualidades, teniendo en cuenta su ligereza, un volumen de voz más que apreciable. Aunque en algunos momentos sonó un poco engolada, utiliza a la perfección el legato y la media voz. Mantiene impecable su buena dicción y gestiona con brillantez y generosidad el fiato.

—  Brío Clásica  •  Brío Clásica

El poderío de Lisette Oropesa en la Zarzuela

Voz de soprano ligera, con una línea a la antigua, que no rehúye de abordar los graves y que muestra personalidad en todo momento. Desgranó el citado Falla, dijo muy bien los “Cuatro madrigales amatorios” de Rodrigo, puso corazón en Barbieri, Sorozabal, Lecuona y Penella, para deslumbrar en “Yo soy Cecilia” de Roig. Eso antes de las propinas, porque nadie se levantaba de sus asientos.

—  Gonzalo Alonso  •  La Razón

De España a Cuba, viaje de ida y vuelta

Terminar con “¡Yo soy Cecilia Valdés!”, de Roig, fue toda una declaración de intenciones cumplidas, lograda a la perfección en las inflexiones, los cambios de ritmo, los colores, el control de las dinámicas… Y el buen humor y las ganas de divertirse. El público, como no podía ser menos, cayó rendido al encanto de la soprano que llegó a responder, con su inagotable simpatía… ¡Contando un chiste! Monumental y finísima, de una teatralidad sin límites, fue la presencia de Fernández Aguirre al piano: imprescindible sin duda, por su particular sensibilidad y su saber, en estos momentos de la nueva etapa de la carrera de Oropesa.

—  José María Marco  •  Opera Actual

CRÍTICA: LISETTE OROPESA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

 Por el lado de las canciones cubanas, degustamos los delicados Cantos populares españoles, de Joaquín Nin («Montañesa» y «Tonada del Conde Sol») y la interpretada de forma muy sensual, habanera «Flor de Yumurí», de Bocetos de Cuba, de Jorge Ankermann, terminada en un agudo de preciosa factura. En la segunda parte, y para terminar con nuestros comentarios sobre las canciones, Lisette Oropesa nos maravilló con su versión de los Cuatro madrigales amatorios de Joaquín Rodrigo. Sin duda, de las mejores que hayamos escuchado en directo o en disco, sobre todo de la archiconocida De los álamos vengo, madre, con todos los adornos, trinos, picados, etc., delineados a la perfección y a un tempo muy movido.

—  Óscar del Saz  •  Codalario

Lisette Oropesa arrebata en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

La soprano cubano-estadounidense con pasaporte español Lisette Oropesa pudo lucir una interpretación dramática/cómica  activa de todas y cada una de las piezas interpretadas, regalándonos momentos exquisitos con fraseos sinuosos e inteligentes, finales con filados delicados e, incluso,  añadió un chiste antes de los tres bises que nos dedicó: la habanera Tú de Sánchez de Fuentes, la romanza ‘Al pensar en el dueño’ de Las hijas del Zebedeo de Ruperto Chapí y la romanza ‘Un pobre nido solo es la aldea’ de El húsar de la guardia de Amadeo Vives y Gerónimo Giménez, título que se estrenó en este mismo teatro en 1904.

—  María Pardo  •  Opera World

Lisette Oropesa, el cóctel (de zarzuela) perfecto: sí, ella es Cecilia Valdés

Y claro, como hemos dicho, llegó la traca final: Yo soy Cecilia Valdés. ¡Y tanto que ella ‘es’ la protagonista de esta zarzuela cubana! Lo disfrutó en el escenario del Teatro de La Zarzuela pero, sobre todo, nos lo hizo disfrutar a nosotros en el patio de butacas. Sensual, coqueta, divertida, canalla, tímida…, todo esto porque ella, efectivamente, ¡ella es Cecila Valdés! Luego, las generosas propinas, el apoteosis y el delirio de los fans.

—  Nacho Fresno  •  Shangay

Recital

Il Loggione Emiliano: In Salotto Con Verdi, Lisette Oropesa E Francesco Izzo

Lisette Oropesa si presenta in un abito di grande eleganza in tutto il suo splendore. La voce è agile, leggera, sorretta da una padronanza tecnica invidiabile che le consente di concentrarsi interamente sull’interpretazione delle contrastanti emozioni trasmesse dai diversi brani in programma. Oropesa riesce nell’intento di trasmettere con estrema sincerità e spontaneità e senza alcuna “costruzione”, tanto sé stessa e il suo amore per quest’arte, quanto il personaggio che, seppur brevemente, è chiamata ad essere in ciascuna aria. Il canto è sempre elegante, il fraseggio raffinato e ogni gesto, sguardo, sospiro, ogni intenzione musicale e non, è al tempo stesso naturale e studiata. Cosa chiedere di più?

—  Grigorij Filippo Calcagno  •  Ieri Oggi Domani Opera

Parma - Festival Verdi: Recital del soprano Lisette Oropesa

En ese sentido, la soprano comenzó el recital pasito a pasito, casi tímidamente, intentando un acercamiento con la audiencia que se produjo muy pronto durante la noche. Aprovechó asimismo esta oportunidad, para calentar una voz que se desarrolló como suele en todas sus comparecencias, con agudos sorprendentes, agilidades, buen gusto, enorme expresividad, capacidad de apianar, matizar y especialmente, conectar con el público con una calidez que a menudo no se encuentra en los conciertos ni en las grandes representaciones- diferentes- de ópera. Lució su dominio de las lenguas extranjeras, ya que, de origen hispano pero integrada en la cultura de Estados unidos, su español es, natural y se expresa y canta también en francés, italiano y alemán o inglés.

—  Alicia Perris  •  Opera Click

Con Lisette a casa Verdi

La voce, dal timbro lirico, è omogenea in tutta l’estensione, morbida, rotonda, ricca di armonici nei centri, sale con facilità in alto pur senza la necessità di avere la sfrontatezza delle voci leggere di coloratura e mantiene fermezza e corpo anche nella regione grave. Sorretta da un legato magistrale colpisce la precisione strumentale con cui snocciola gli abbillimenti e, tra questi il più difficile, il trillo. Precisione che conferisce fermezza alla linea di canto, sempre controllata anche nei momenti di maggior espressività.

—  Paolo Malaspina  •  Wanderer

Parma, concerto Oropesa/Izzo

Per dosare bene tutti gli ingredienti ci vuole la persona giusta e la persona giusta è senz’altro Lisette Oropesa. Si presenta nel nostro salotto allargato con un bell’abito ispirato alla moda risorgimentale, ma lo sdrammatizza con la grazia di una Fille du régiment che ha imparato le buone maniere senza perdere la sua genuinità. Resta in equilibrio fra il personaggio che via via incarna, sia pure per un cameo di pochi minuti, e la dimensione concertistica in cui è e deve essere sé stessa. Musicista finissima, fa ciò che vuole con la sua voce leggera e penetrante, e per fortuna ciò che vuole è fraseggiare con gusto, intenzione, ispirazione, garbo e malizia. Non lascia nulla al caso ma appare spontanea, empatica, con uno sguardo e un sorriso conquista il pubblico e questa non è gigioneria, è arte. Quando un artista vuole fare il simpatico e ostenta solo sé stesso lo si riconosce, e non è questo il caso: qui Lisette Oropesa trasmette solo amore per quel che fa, amore per il pubblico, gioia nel dar vita a questa musica e a questi versi. 

—  Roberta Pedrotti  •  L'ape musicale

Parma, Verdi Festival 2021 - Recital by Lisette Oropesa

A gentle diva, Oropesa, who seems to be pervaded by a light, elegant and aristocratic grace without being distant, incisive as an interpreter without ever being affected and, above all, without sacrificing spontaneity. The timbre is really beautiful in color and roundness, the voice is full-bodied in the centers and gradually softer and more mellow in the passage up to bright highs, which really fill the room. Moreover, the singing is always excellently projected, the technique is superb (the trills are wonderful), the phrasing is elegant and cared for, the nuances are remarkable. 

—  Fabio Larovere  •  Conessi all'Opera

In salotto con Verdi (Festival Verdi 2021)

Il grande successo della serata è merito senza dubbio dei due protagonisti: il Maestro Francesco Izzo al pianoforte e Lisette Oropesa, stella ormai affermatasi nel panorama lirico mondiale.

Il soprano, originario della Louisiana, in un bellissimo ed elegante abito da sera nero, che ne valorizza la figura longilinea, si posiziona al proscenio e intona i primi versi dei brani di apertura del concerto (arie di Saverio Mercadante); il pubblico rimane da subito affascinato dalla purezza e dalla morbidezza di una voce immacolata, luminosa e che si espande facilmente in sala.

—  Marco Faverzani  •  Opera Libera

Recital

Oropesa enamora en el Palacio Euskalduna

Para entonces Oropesa ya había mostrado sus extraordinarias dotes vocales. La primera, que su espléndida voz muestra timbre y resonancia igual en todos los registros; llega cómoda a la zona central y sostiene bien los graves. Además se pasea por las dificultades como si no lo fueran para ella, y ataca los agudos sin portamento alguno, con precisión segura o, a veces, deslizándose a ellos con una finura y fluidez llenos de belleza y encanto; siempre con magistral dominio de las dinámicas y cuidado en la expresión.

—  José Miguel Balzola  •  Opera Actual

BILBAO / El mundo era suyo

Oropesa no arrancó con un ¡boom! que rompiese drásticamente todos estos meses de sequía sino con dos canciones de Mercadante que parecían miniaturas inapreciables, diminutas por la simplicidad de su música, en las cuales la voz mostró ya su presencia, creando un mundo que era suyo, con una amplitud, una igualdad, un cuerpo y un color que sedujeron desde el principio.

—  Asier Vallejo Ugarte  •  Scherzo Magazine

Ganas de lírica

Oropesa se mostró no solo cómoda sino incluso contenida en las primeras piezas, con una emisión firme plena de cálida morbidez, que se regodeaba en un registro medio de asombrosa riqueza, aunque sin miedo de explorar la carnosidad de las notas más graves o los holgados agudos –que, astutamente, dejó para las últimas intervenciones– gracias a una impecable calidad técnica que le permite un timbre flexible, homogéneo y brillante en todo su registro.

Destacable su control del fiato, pero más aún porque no abusa del fraseo solo por hacer alarde de su impecable legato, sino porque cada respiración está premeditadamente realizada con la expresividad justa, integrándola en el propio canto. Con la misma sencillez –por no llamarla humildad–, coloraturas y adornos fueron ejecutados con resolución pero sin regodeos ni aspavientos, de modo que no resultaron vacíos juegos de malabares sino refuerzos de la expresividad musical; y los sobreagudos, derrochando ligereza y presencia a partes iguales, fueron justamente racionados, sin ánimo de buscar el aplauso fácil.

—  Franco Madariaga  •  Naiz

Atracción artística

La soprano cubano-norteamericana Lisette Oropesa mostró dos factores esenciales en su canto, un gran fiato y una perfecta afinación. Ya se sabe que, cuando concurren el correcto manejo de la respiración y una emisión bien proyectada, el uso técnico vocal se ve muy facilitado. Su voz, además, resultaba siempre de igual color y no abandonó nunca la belleza cromática de su limpio timbre, ni siquiera en alguna que otra nota grave en la que su voz pueda incomodarse. Su actuación fue de más a menos. desde un comienzo académico hasta llegar a la interpretación de Schubert. Fue entonces cuando se mostró más expresiva, y también cuando Rubén Fernández 

—  Nino Dentici  •  El Correo

RECITAL DE LISETTE OROPESA Y RUBÉN FERNÁNDEZ AGUIRRE EN BILBAO

Digámoslo cuanto antes: el recital ha sido un éxito sin paliativos. Uno, que no es amigo de este formato, no recuerda en los últimos años una cantante con la calidad vocal de Oropesa en recital alguno. La voz es de bello color, uniformidad en todos los registros –aunque algo matizado en la zona más grave, lo que parece natural- un fraseo de calidad y una implicación con el texto digna de aplauso.

Además, técnicamente Oropesa nos ofreció detalles de alta calidad, de esos que están destinados para disfrutar casi en la intimidad. Por poner solo dos ejemplos, el trino final de la segunda pieza de Mercadante, La primavera, está alcance de pocas; y en la segunda parte, en la operística, toda la escena final de La sonnambula de Bellini fue un ejemplo de buen decir, de implicación con el personaje y de generosidad con el público pues la soprano incluyó el recitativo, muy sentido, el aria y la cabaletta final.

—  Enrique Bert  •  Platea Magazine